Editorial

Ni temor ni garrote

El senador estadounidense Marco Rubio expresó su decepción porque en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se instala un tipo de tecnología procedente de China de reconocimiento facial y captura de imágenes de las placas de vehículos, cuyos datos serían usados por el Gobierno chino.

En adición a esa estrambótica denuncia, el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, almirante Craig Faller, advirtió al Gobierno dominicano sobre los riesgos de tecnología e informática asociadas con esa nación asiática, lo que ofrece la impresión de que ese sistema ha puesto en riesgo la paz mundial.

La embajada de Beijing ha negado la denuncia del senador Rubio de que el Gobierno chino utilizaría en su provecho la data generada por esa tecnología, así como la advertencia del almirante Faller sobre los riesgos que representaría su aplicación en el país.
El mercado internacional está repleto de ofertas tecnológicas relacionadas con vídeo vigilancia y reconocimiento facial requeridos por empresas privadas e instituciones del sector público que requieren control o gestión de seguridad, pero también para consolidar programas de emergencias como el 911 o de seguridad ciudadana.

Israel ha ofrecido al Gobierno dominicano su avanzada tecnología sobre ciberseguridad, así como para enfrentar la sequía, mejorar la calidad del agua, el reciclaje y los servicios de salud, sin que nadie advierta sobre el peligro de que ese gobierno haría mal uso de las datas almacenadas en esos programas.

China compite directamente con su avanzada tecnología en el vasto mercado de Estados Unidos, lo que ha sido motivo de una de las guerras comerciales de mayor alcance en la historia de la humanidad con pérdidas para ambos países y para la economía mundial estimadas en más de 800 mil millones de dólares.

Lo señalado por el senador Rubio en su cuenta de Twitter, de que estaba decepcionado porque en la universidad estatal dominicana se instala un sistema de seguridad de tecnología china resulta una incomprensible exageración, como también lo ha sido la advertencia hecha por el almirante Faller, sobre los riesgos que entrañaría.

Estados Unidos será por siempre el principal aliado comercial y político de República Dominicana, por lo que no hay necesidad de que legisladores ni altos militares de esa nación pretendan retrotraer un superado periodo de Guerra Fría a estos tiempos de mercados globales ni mucho menos imponer la ley del temor o del garrote.

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