Editorial

Ningún detalle

La República Dominicana ha vivido de manera intensa una situación inédita de la que tiene mucho que aprender, si queremos sacar buenas lecciones.

Es posible que nadie previera claramente el impacto de la decisión de suspender unas elecciones. Ni la Junta Central Electoral (JCE), ni los partidos, ni mucho menos el Gobierno, informados e involucrados todos en el hecho.

Están bajando las aguas y es natural que así sea. Sin embargo, no quiere eso decir que el país no esté sensible de aquí al 15 de marzo y todavía más cuando está camino a las elecciones presidenciales y congresuales del 17 de mayo.

Es obvio que aquí no podemos obviar ningún detalle, por nimio que parezca, pues puede ser la chispa para el fuego.

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