Editorial

Nuevo escenario

Como la vida, la política es dramáticamente cambiante, y lo que hoy presenta determinadas características, mañana puede ser radicalmente diferente.

Aunque muchos habían advertido graves fisuras en el gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD) a consecuencia de la lucha por el predominio entre Danilo Medina y Leonel Fernández, los intentos por reformar la Constitución, la aprobación de la ley de partidos y finalmente la celebración de primarias abiertas, precipitaron el fin de la cohabitación y la subsecuente fractura.

Hoy asistimos a una recomposición de las fuerzas políticas con vocación de poder. La emergencia de la Fuerza del Pueblo como expresión material de la división del PLD permite afirmar que se retorna al escenario del multipartidismo efectivo, con tres formaciones importantes. Ya lo conocimos cuando competían el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el PLD en la década del 90 del siglo pasado.

Aunque la cúpula del PLD ha minimizado la partida de Fernández, reduciéndola a un 10%, asumimos que de sus dirigentes, el acontecimiento mismo genera un determinado daño que sólo el futuro podrá cuantificar con propiedad. El hecho se entiende conveniente al Partido Revolucionario Moderno (PRM), que de inmediato propició un acercamiento con Fernández, formalizando alianzas a nivel congresual y municipal. Un acto de madurez frente al nuevo miembro de la oposición.

Mientras, el PLD trata de subsanar y disminuir el daño de la renuncia de Fernández, y apura su campaña con vistas a las elecciones municipales, asegura sus aliados y acelera la promoción de su candidato Gonzalo Castillo.

Con un panorama como ese, la política de alianzas es clave para todos los actores. La inteligencia emocional con que la manejen, especialmente los perremeístas, podría ser clave para los resultados de los próximos comicios.

La aceptación ayer por el Pleno de la Junta Central Electoral (JCE) de la candidatura de Leonel Fernández por el Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD), después de la sentencia del Tribunal Superior Electoral (TSE), es el ingrediente mayor que reconfigura el escenario político. No se trata de un grupo disidente, sino de una fuerza con un candidato, lo que le concede mayor grado de cohesión.

Podrían cerrar los ojos, pero estamos ante una nueva realidad política. Una recomposición de fuerzas.

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