Opinión

OPINION: ¿Podrá Luis Abinader vencer los enormes retos que le esperan?

En varias oportunidades, luego de esas jornadas, hacía su aparición en forma muy discreta Luis, quien entonces era un joven delgado, con la cara maltratada por el acné, que hacía pininos en la política y tenía  ínfulas de llegar a ser un gran dirigente.  Regularmente expresaba su parecer sobre situaciones del momento y me pedía consejos, los cuales yo daba por condescendencia, no precisamente por convencimiento de que él pudiera llegar a ser un líder de trascendencia.  (A decir verdad, yo lo veía como un joven iluso al cual le fascinaba la vida política).

Me desvinculé del Listín Diario en el 1995 y comencé a emprender proyectos propios, pero aún así esporádicamente me reunía o almorzaba con Luis, quien siempre mostraba entusiasmo. Para sorpresa mía comenzaba a hablar de su intención de ser candidato presidencial del PRD, al que tanto él como su padre estaban vinculados.  Confieso que aumentó mi percepción de que era un soñador.

Sin embargo, este criterio mío comenzó a cambiar cuando en 2010 ganó la candidatura a senador de la provincia Santo Domingo, la cual no llegó a ejercer porque, tras una negociación de una coalición de partidos de la que formaba parte el PRD, le fue cedida a Víctor Gómez Bergés.  (En las elecciones congresuales y municipales de ese año, este último fue derrotado por Cristina Lizardo, del PLD).

Posteriormente Luis Abinader logró que le designaran dirigente nacional del PRD e Hipólito Mejía lo escogió como su compañero de boleta para las elecciones del 2012.

Demostró tanta tenacidad y firmeza que en el 2016 logró ser escogido candidato presidencial del nuevo Partido Revolucionario Moderno (PRM), pero en las elecciones de ese año fue derrotado por Danilo Medina, quien buscaba la reelección apoyado por una poderosa maquinaria del PLD y sus aliados.  A pesar de esta derrota no se amilanó y se postuló para las elecciones de este 2020, con los resultados ya conocidos por todos.

EL autor de este articulo, a la izquierda, y Luis Abinader.

Haciendo un análisis frío de la realidad, admito que él no era tan iluso ni tan inexperto como originalmente yo pensaba.  Tampoco es tan “tayota” como sus opositores señalaron durante la reciente campaña electoral. Muy por el contrario, ha demostrado ser persistente, tenaz, enérgico y con firme propósito de lograr sus objetivos.

Hace dos semanas, cuando era irreversible su triunfo en las elecciones del pasado 5 de julio, le remití por WhatsApp el siguiente mensaje: “Luis, muy sinceramente te felicito por tu triunfo. Estoy optimista pues tengo la seguridad de que propiciarás una nueva etapa en la vida dominicana y harás realidad los anhelos de tu padre, José Rafael Abinader, del que fui gran amigo”.

Inmediatamente, sin titubeos y con seguridad respondió:  “Así será Saúl. Un abrazo”.

Ojalá que en las circunstancias en las que le tocará ejercer el poder pueda mantener su average y vencer los enormes retos que le esperan.

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