Opinión

Oportunas políticas de género en el Ministerio de Educación

María Rosalba Díaz T.

En el Ministerio de Educación (MINERD), fue  presentado el día  22 de mayo del año en curso  la Orden Departamental 33-19, la cual prioriza el diseño e implementación de la política de igualdad de género, en cumplimiento del precepto constitucional del derecho a la educación, como garantía para la igualdad y dignidad humana y creando las condiciones para garantizar la igualdad de oportunidades. Así como la garantía del derecho a la igualdad entre hombres y mujeres,  establecido en el artículo 39, numeral 4,  de la Carta Magna. Prohibiendo cualquier acto que tenga como objetivo o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad de los derechos fundamentales de mujeres y hombres, así como   el artículo 42, numeral 2,  el cual  condena la violencia intrafamiliar y de género en cualquiera de sus formas.

En ambos artículos,  el Estado se compromete a  garantizar mediante ley la adopción de medidas necesarias para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer,  promoviendo dichas medidas para garantizar la erradicación de las desigualdades y la discriminación de género, así también lo establece la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, de la que somos signatarios, define en su artículo 1, la violencia contra la mujer. “Cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado“

La referida Orden Departamental está fundamentada en la leyes que nos rigen y la misma cumple con el deber que tiene el Estado de  adoptar e implementar  todas las  políticas necesarias para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, siendo que la  visión de género tiene que estar claramente precisada por el Estado, toda vez que corresponde a éste y no a las iglesias hacer efectiva esta garantía para promover  en el sentido más amplio una sociedad más justa en condiciones de igualdad, que  garanticen  la erradicación de   discriminaciones en razón de género, lo cual para nada contraviene el fundamento de la educación en valores, tal y como algunos tratan de aludir confundiendo a la población.

Estadísticas de organismos internacionales han reportado que la violencia doméstica y basada en el género es la más común en el mundo: una de cada tres mujeres la ha experimentado  en su vida. La violencia sexual contra las mujeres y las niñas está particularmente presente casi en todas las culturas de una u otra forma.  De acuerdo con el observatorio de Igualdad de Género de América Latina y El Caribe (OIG) de las Naciones Unidas, en 2014 en 25 países de la región, un total de 2.089 mujeres fueron víctimas de feminicidio.  Honduras es el país con el mayor número total de feminicidios con 531 en 2014, lo cual representa 13,3 feminicidios por cada 100.000 mujeres.  Las tasas más altas a nivel regional corresponden a El Salvador y República Dominicana.

Lograr  la igualdad de género es el objetivo No. 5  de los 17  objetivos que conforman  la   Agenda 2030 para el Desarrollo  Sostenible (ODS),  adoptado por la Asamblea General de la ONU, es  uno de los principales del Objetivos del Milenio. No obstante, para el logro de  este objetivo, el  Estado no debe  limitar las  acciones a la aplicación de la  ley,  que condena el ejercicio de violencia a las mujeres, dejando por completo la problemática al sistema de penal, desde donde se han hecho grandes esfuerzos para contrarrestar el fenómeno, dicho sea de paso.

Se  requiere de  respuestas, estrategias eficaces e  integrales, como la implementada en los actuales momentos por el Ministerio de educación,  en la  Orden Departamental 33-19, la cual plantea objetivos muy puntuales que citamos a continuación: “Prioriza el diseño y establecimiento de la política de género en el Ministerio de Educación,  en los diferentes niveles,  sistemas y subsistemas de la educación pre universitaria, en sus planes, programas, proyectos, estrategias pedagógicas y actividades administrativas, propiciar herramientas pedagógicas que promuevan la perspectiva de genero para construcción de una educación no sexista entre las y los diferentes actores y actoras del sistema educativo dominicano, velar para que se promueva el enfoque de género desde el currículo educativo que permita evaluar el desarrollo de las competencias fundamentales de los y las estudiantes, trazar las pautas para contribuir al proceso de desconstrucción de los estereotipos de género que permean la sociedad dominicana en todos los niveles y estratos, y de los cual no escapa el sistema educativo y sus diferentes actores“

De ser aplicadas esta herramienta, el sistema educativo dominicano, encauzará  un gran paso de avance, dando lugar a la construcción de hombres dispuestos a redefinir la hombría, con el propósito de construir una sociedad mucho más justa,  igualitaria y libre de violencia contra las mujeres, dejando atrás las ideas retrogradas que  por tanto tiempo han afectado la  sociedad.

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