Editorial

Orlando y la juventud

La generación del periodista Orlando Martínez vive aún como caudal de vivencias y experiencias que le transmite a la juventud de hoy, compelida a abrevar en la historia de sacrificio de sus mayores, para que asuma conciencia sobre su deber de defender y preservar los valores democráticos que han heredado.

Orlando murió a los 31 años, asesinado de un balazo en el rostro por sicarios de la intolerancia y la represión, que el entonces presidente Joaquín Balaguer definió como “incontrolables”, sin llegar a admitir que esos esbirros y sus mandantes fueron como gusanos engendrados en la podredumbre política y militar.

A las generaciones presentes hay que decirles que Orlando Martínez era autor de la columna Microscopio, que publicaba diariamente en El Nacional y también fungía como director de la emblemática revista ¡Ahora! Por sus ideas fue muerto en la primavera de su vida y convertido en mártir de la prensa dominicana.

Sus escritos hacían temblar de miedo y rabia a estamentos de poder que se alimentaban del terror y la represión que imponían a la población, con mayor énfasis sobre jóvenes y estudiantes, muchos de los cuales fueron muertos en fantasiosos intercambios de disparos, desaparecidos o encerrados en ergástulas.

La fecunda pluma de ese joven periodista fue siempre como filosa espada que blandía en defensa de las libertades públicas, de los campesinos, estudiantes, obreros, de la mujer y contra la corrupción y la entrega de la riqueza nacional a corporaciones foráneas.

La juventud dominicana tiene en la memoria histórica de Orlando Martínez un sublime referente moral, ético, de valor cívico y de acendrada conducta patriótica, que al igual que Duarte, dedicó su juventud a la promoción y defensa de la dominicanidad, libertad y soberanía.

Los valores por los que combatió y murió ese adalid de la prensa son los mismos a los que se adhieren los jóvenes de hoy que al igual que él reclaman vivir en una sociedad sostenida en la justicia, igualdad, institucionalidad, así como un férreo régimen de consecuencia contra la prevaricación.

El Nacional recuerda con reverencia, admiración y gratitud a Orlando Martínez, vilmente asesinado un día como hoy hace 45 años, quien honró y enalteció esta redacción con su intelecto, talento, valor y arrojo cívico, valores que sirven de guía e insignia en el diario quehacer de este periódico.

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