Editorial

Paciencia

Un virus es un francotirador, alguien que se esconde entre las brumas y desde allí siembra su senda de destrucción y muerte.

Cuando un virus se aposenta en una comunidad, ese francotirador no distingue entre combatientes y no combatientes: todos corren el mismo riesgo de ser atacados y morir.

Ese es el problema con el COVID-19, que no distingue aunque su mayor letalidad se ubica entre personas adultas, preferiblemente adultos mayores.

El mensaje, como lo recordaba ayer el vocero de la Comisión de Coordinación contra el coronavirus, es que todos debemos cooperar para evitar el ataque de ese francotirador. La forma mas eficiente es quedarse en casa y evitar el contacto. De esa forma no solo se salva el interesado sino también todos aquellos que representan algo para él o ella, sus padres, abuelos, familiares y amigos.

Como toda guerra, la pandemia del coronavirus se sabe cuándo comenzó pero no cuándo terminará. Sin duda, faltan semanas o meses para volver a cierta normalidad. Paciencia, por tanto, es el mandato de la hora.

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