«Pasé mucha hambre», revela Rafael Montero

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RESUMEN
Desde temprana edad, Rafael y sus nueve hermanos se enfrentaron a la dura realidad de la escasez. Su madre, una mujer incansable, se levantaba a las tres de la madrugada para vender yuca en Las Matas de Farfán, recorriendo largos trayectos en burro para sustentar a su numerosa familia.
Días difíciles
“Nosotros vivíamos en la miseria. Nos levantábamos sin saber si íbamos a comer ese día. Desayunábamos a las 3 de la tarde, comíamos a las 9 de la noche, y ni cenábamos”, recuerda Montero sobre aquellos días difíciles.
“Mi mamá siempre nos dio una buena crianza y nos enseñó que las cosas se ganan con sacrificio y trabajando fuerte siempre”, dijo el lanzador al Listín Diario.
A pesar de las adversidades, Montero nunca perdió la esperanza de convertirse en pelotero profesional. Sin embargo, su camino no fue fácil. Participó en más de 100 pruebas con diferentes equipos y, en ocasiones, fue relegado a tareas menores, como recoger pelotas de foul.
De lágrimas a resultados
“Varias veces llegué a llorar, porque veía gente con menos condiciones que yo, que le daban la oportunidad, y a mí me tenían buscando fouls. Pero nunca tiré la toalla ni perdí la fe, y hoy los resultados se ven”, confiesa Montero.





