Editorial

Un paso atrás para avanzar

Desde un primer momento de la etapa política en curso, incluido el infausto esfuerzo previo por alterar la Constitución, las manos, recursos y voluntad del oficialismo debieron estar fuera de competencia y de los protagonismos que caracterizan los aferramientos al poder con un Estado comportándose a los ojos del país como juez y parte. Es difícil separar el tenaz guión partidario de quienes mandan de las complicaciones y suspicacias sobrevenidas en el quehacer preelectoral llevado finalmente a un fracaso sin precedente el 16 de febrero. Acentuadas las evidencias de que la parcialización gubernamental está severamente contraindicada -y con más motivos en República Dominicana- para los ejercicios auténticamente democráticos, solo cabe transitar por el camino institucional. No solo la JCE debía renacer.

Eran pasos obligados las rectificaciones que incluyen paralizar la investigación de extraña forma emprendida por el Ministerio Público y la Policía para esclarecer el colapso de los equipos de voto para entonces colocar la tarea en instancias de independencia y competencia técnica a todos confiable. El panorama de opinión pública con fuertes reclamos de liberar el proceso electoral de factores negativos, incluyendo las distorsiones atribuibles a influencias y designios de poder, obliga al Gobierno a permanecer en un plano absolutamente separado del que ocupan sus partido y aliados en las contiendas.

Marca país o país marcado?

Nadie puede dudar que el insólito tropiezo electoral de este febrero vergonzoso tiende a poner en juego la imagen de estabilidad y de vigor económico que República Dominicana debe proyectar siempre. Ha emergido una vulnerabilidad de sistema que puede salir cara y que es imprescindible superar con esfuerzos colectivos por encima de banderías, en los que predominen la inteligencia y la sensatez. Eliminando todo nuevo riesgo a la democracia.

Patrióticamente deben evitarse los disparates que hagan pensar en el exterior que los dominicanos tienden a dañar con los pies lo que bien hicieron con las manos. Crecieron económicamente, pero también lo han hecho las pasiones políticas con las de un oficialismo aferrado a sus roles y beneficios ocupando el primer lugar aunque la normalización es asunto de todos.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba