Editorial

Pequeñas obras para los barrios

Los gobiernos suelen inclinarse más por las obras grandes que por las medianas y pequeñas. Hay quienes dicen que, como en la antigüedad, esos proyectos grandilocuentes suelen ser monumentos a sí mismos, una especie de autoadoración.

Esta búsqueda de grandeza y de otras cosas afecta de manera brutal al llamado país invisible, el que existe más allá de los centros de las ciudades.

Por eso nuestros barrios y otros sectores populares están llenos de calles destruidas, abundan las cañadas no encachadas, los campos deportivos están ausentes, las escuelas suelen ser pequeñas y los centros médicos exhiben desde fuera su pobreza interna.

Y no es que los habitantes y las organizaciones de estos lugares dejan de pedir y reclamar.

Es que no los escuchan, no los oyen, no les ponen atención. No debe sorprendernos, pues, que en una nación tengamos dos países. Si usted lo quiere comprobar, deténgase sobre el puente Juan Pablo Duarte y observe a su derecha y a su izquierda, y verá.

Ahora, sin embargo, el Ministerio de Obras Públicas nos sorprende gratamente anunciando la construcción de 200 obras medianas y pequeñas en 15 provincias y el Distrito Nacional. Serán dedicados dos mil millones de pesos para levantar guarderías infantiles, canchas deportivas, centros comunales, canalización de ríos y cañadas, reparación de cuarteles policiales, clubes y campos deportivos y reconstrucción de calles.

Buen inicio, pero este debe ser un programa de trabajo más amplio y con más recursos económicos. Esta es una manera eficaz de atacar la pobreza, siempre que lo anunciado se cumpla. Enhorabuena.

Crucemos los dedos

Parece obvio que del lunes en adelante será variado el horario del toque de queda. En lo que sigue será a partir de las nueve de la noche hasta las cinco de la mañana.

Esta medida favorecerá principalmente a la industria del entretenimiento nocturno, la que posiblemente no se sienta satisfecha porque a las nueve de la noche es que las personas empiezan a llegar a los lugares de diversión.

La decisión no ha sido unánime. Hay polémica alrededor de la misma, porque los “soldados de primera línea” en la lucha contra la pandemia, los médicos, tienen la convicción de que se trata de una medida contraproducente.

Y apelan, rápidamente, a lo ocurrido en varios países de Europa, principalmente España, Alemania, Francia e Inglaterra. Nosotros hubiéramos preferido esperar un poco más antes de reducir el tiempo del toque de queda.

Porque siempre será mejor prevenir que lamentar, como sabiamente reza el conocido refrán. Crucemos los dedos y esperemos que la indisciplina social mostrada hasta ahora no aumente y que las posibilidades de los rebrotes se alejen.

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