Editorial

Ponencia contra debate

La expectativa por los debates entre los candidatos a la presidencia, se ha visto frustrada por la negación o condicionamiento hechos por los protagonistas. En cambio, la AIRD logró proyectar en algunos medios televisivos  la presentación leída por Castillo, Abinader y Fernández, cuyas ponencias versaron sobre el desarrollo industrial.

Gonzalo Castillo aprovechó la ocasión para reiterar la continuidad a las políticas del Gobierno de Medina, al tiempo de describir en términos más sencillos y prácticos los ejes temáticos de su  agenda, poniendo énfasis en el eje de la construcción de obras de infraestructura para apoyar la mejoría del sistema de salud, mediante la construcción de nuevos hospitales y controlar la actual pandemia; la mejoría del sistema de educación con la construcción de politécnicos; así como obras viales y proyectos de transporte; apoyo a la producción agrícola mediante sistemas de almacenamiento de agua; y proyectos energéticos para apoyar el desarrollo industrial, todo lo cual generaría más empleos e ingresos que estimularían la producción nacional para elevar el consumo local y de exportación. Fue una visión materializada en ideas concretas de proyectos de obras públicas.

Por su parte Abinader se concentró en el desarrollo industrial, el cual ocupará un importante rol para lograr el objetivo de crear unos 600 mil empleos. Para ello reducirá la carga fiscal a las empresas; se apoyará la producción nacional y las exportaciones; así como a los jóvenes emprendedores. También incluye en su agenda la restructuración del sistema eléctrico para apoyar la expansión de la industria, así como impulsar la economía circular, la cultura del reciclaje y el encadenamiento de la economía. A lo largo de su ponencia, exhibió un aterrizado dominio de la economía aplicada al desarrollo  industrial, asociándolo al fortalecimiento de la seguridad jurídica y la institucionalidad fundamentada en la independencia de la Justicia y la persecución del contrabando que atenta contra la industria nacional.

Por último, Fernández, exhibiendo su habitual dominio conceptual, al exponer su propuesta, la cual puso el énfasis en el fortalecimiento del sistema de salud centrado en la prevención; asimismo favorece una política de expansión del gasto público para estimular el crecimiento de la economía, fortalecer la productividad, la innovación y la competitividad, aplicando la economía circular y apoyando al sector industrial, para la generación de empleos. Para ello promoverá una amnistía fiscal, al tiempo de impulsar la aplicación de una ley de garantías inmobiliarias. Enfatizó que se hace necesario un sector productivo agrícola e industrial fuerte, para lo cual es necesario una nueva Ley de Compras y Contrataciones.

Al final de esas presentaciones no hubo intercambio de ideas, por lo cual queda pendiente lo del debate, donde se profundice sobre el dominio de los temas a profundidad por parte de los candidatos.

En consecuencia, la idea del debate deberá esperar otras circunstancias, donde predomine la disposición al diálogo para construir consenso y legitimidad democrática. Eso no es posible en un contexto político que esté basado en el criterio fáctico del dinero, la autoridad, el prestigio y la apropiación de recursos públicos. En este último contexto no cabe el debate de las ideas, sino la fuerza del poder y el dinero.

¡La ausencia del debate aleja, pues, la factibilidad de la democracia!  

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Cerrar