Editorial

El Popular y las energías limpias

Al disponer de financiamientos por más de 100,000 millones de pesos para fomentar las energías alternativas, el Banco Popular se convierte en una de las palancas de apoyo al proceso de reducción del uso de combustibles fósiles que encara el país.

Esta gruesa suma de dinero ha sido empleada fundamentalmente en la instalación de proyectos de energía solar y eólica en distintas zonas del país, en el marco de un paquete de facilidades crediticias denominado “Hazte eco”, para préstamos destinados a la adquisición de vehículos eléctricos o híbridos y paneles solares en residencias y negocios.

El presidente ejecutivo del Banco, Christopher Paniagua, expuso ayer ante ejecutivos de medios de comunicación los alcances del compromiso firmado por esa entidad con las Naciones Unidas para alinear las metas del negocio bancario con los planes de protección del clima mundial.

El Popular es el primero y único banco del país y de la zona del Caribe en pertenecer a una coalición de 250 instituciones financieras del mundo enfocadas en estos objetivos de procurar energías limpias en el planeta.

Los esfuerzos por reducir los efectos de la contaminación ambiental también pueden canalizarse hacia otras alternativas que eliminen las fuentes de emisión de dióxido de carbono, como la creación de una red de oficinas fotovoltaicas, siembra de árboles y protección de otros recursos naturales vitales, entre ellos el agua, a través de proyectos específicos, como el del rescate del río Yaque del Norte.

Que una institución bancaria destine importantes sumas de dinero al financiamiento de estos proyectos, revela el alcance de su responsabilidad social más allá de la propia naturaleza del negocio.

Aprovechando el entorno macroeconómico del país, que ha permitido mantener un crecimiento sostenido de la economía, superior al de otras naciones de la región, el Banco Popular también ha hecho una decisiva apuesta por el fortalecimiento de las infraestructuras hoteleras para el turismo y el financiamiento de actividades de producción y de servicios para ese sector.

El país necesita de instituciones financieras sanas y robustas para empujar las metas de su crecimiento económico y social y el Popular puede ufanarse de ser consecuente con esta mística que le imprimieron sus accionistas y ejecutivos cuando lo fundaron hace 56 años como el primer banco comercial netamente dominicano.

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