Editorial

Por elecciones democráticas

La JCE y los partidos y fuerzas políticas se preparan para la celebración el 15 de marzo de las malogradas elecciones municipales del 16 de febrero, las cuales fueran abruptamente suspendidas, al detectarse irregularidades en los equipos utilizados en el sistema del voto automatizado.

Con ese trauma el voto automatizado ha quedado estigmatizado y enterrado, por lo que se ha decidido volver al pasado, del voto manual basado en las boletas únicas impresas con todos los partidos y candidatos.

La JCE se apresta a consensuar con las cúpulas de los partidos el calendario y protocolo que aseguren esta vez la realización de las elecciones municipales. Los partidos de oposición sobre todo piden el establecimiento de condiciones que garanticen la celebración de unas elecciones libres, justas y transparentes, como condición para su participación. Deben en ese sentido llegar a los acuerdos necesarios para que el evento comicial esta vez se lleve a cabo sin anormalidades criminales, como las que ocurrieron en las “primarias” y en las suspendidas municipales.

Una condición paralela es que se debe investigar a profundidad el “sabotaje” de que fueran objeto las fracasadas elecciones de febrero. Hay ya sospechas e indicios que han salido a la luz pública sobre los autores posibles del ilícito electoral. Y deben establecerse las responsabilidades de lugar y llevar a la justicia a quienes resulten implicados y culpables. Debe haber un régimen de consecuencias.

Hay que restablecer la institucionalidad democrática, para evitar que el régimen político continúe evolucionando hacia uno sustentado mayormente en los poderes fácticos basado en la propiedad, la autoridad y el dinero, para que por el contrario el régimen político se fundamente para ser democrático en el respeto a la ley, el estado de derecho y la voluntad popular. Solo así se recobrara la confianza y la credibilidad en las instituciones democráticas del Estado.

Con esos propósitos la JCE, los partidos políticos y las organizaciones de la Sociedad Civil deben consensuar, en base al diálogo franco, las condiciones que viabilicen la celebración de elecciones libres y confiables, de la cual deberán surgir funcionarios electos legítimos y creíbles. El ejercicio de la democracia es claro. El ejercicio del poder fáctico también con claridad nos conduciría al viejo modelo del autoritarismo tradicional que hace atrasado y rezagado al régimen político.

Hay que superar la tradición autoritaria y hacer vigente la institucionalidad democrática con sus principios y procedimientos normativos.

¡Hagamos, pues, democracia!

Ante la protesta

El estado de indignación causado por la frustración de las elecciones, ha provocado que grupos de jóvenes se manifiesten en protesta contra la JCE, escenificando movilizaciones pacíficas que fueran repelidas por algunos miembros del orden público, utilizando bombas lacrimógenas para dispersar a los manifestantes.

Esas acciones represivas enardecen aún más el estado de los “indignados”, al tiempo que con sensatez autoridades del gobierno han repudiado esas acciones represivas. Así se expresaron los ministros de Defensa y el de la Presidencia, rechazando la agresión contra los jóvenes que se manifestaban pacíficamente en la Plaza de la Bandera en la capital.

¡En esta hora que se imponga el orden sin represión!

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