Editorial

Por Haití y RD

Desde su fundación, este diario ha venido advirtiendo sobre las relaciones domínico-haitianas y los retos y oportunidades que representa este mercado desigual de 20 millones y ayer, Fernando Capellán, que ha hecho mucho por las relaciones entre ambos países, planteó el dilema en términos llanos: “Haití es una oportunidad, pero si lo dejamos como está es una desgracia”.

Los gobiernos pueden hacer contactos y firmar acuerdos, pero si las élites empresariales no se hablan e inician esfuerzos conjuntos, Haití seguirá siendo el mal vecino que exporta sus problemas y amenaza nuestra tranquilidad.

¿Por qué no se acercan ambas élites? Porque no hay confianza. Los haitianos creen que los más ricos dominicanos les van a robar su mercado y los dominicanos tienen miedo de ser engañados por sus colegas haitianos.

Podemos comenzar importando productos haitianos para el mercado étnico de aquí. Desde cerveza hasta artesanías y tenemos que oficializar el intercambio para que los haitianos puedan cobrar impuestos y mejorar su país. Pero nos toca dar el primer paso porque somos más fuertes.

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