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¿Por qué los niños rechinan los dientes al dormir y cuándo preocuparse?


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Salud.   El rechinamiento de dientes durante el sueño, conocido como bruxismo infantil, es un comportamiento relativamente frecuente en los niños, especialmente durante los primeros años de vida. Aunque suele desaparecer con el crecimiento, en algunos casos puede causar desgaste dental, dolor o alterar la calidad del descanso.

El bruxismo puede comenzar incluso antes del primer año y, según la Academia Americana de Pediatría (AAP), suele desaparecer alrededor de los 6 años. Por esta razón, no siempre representa un problema de salud y puede formar parte de una etapa pasajera del desarrollo.

Una de las razones por las que los niños rechinan los dientes está relacionada con los cambios propios de la dentición, como la salida de nuevas piezas o modificaciones en la mordida. También pueden influir molestias causadas por dolores de oído, irritaciones dentro de la boca o una mordida que no encaja correctamente.

El estrés y la ansiedad también pueden favorecer los episodios de bruxismo durante la noche. Sin embargo, rechinar los dientes por sí solo no significa que el niño tenga un problema emocional o de salud mental.

Los factores relacionados con el sueño también pueden estar vinculados con este comportamiento. Algunas investigaciones han encontrado una asociación entre el bruxismo y determinados trastornos respiratorios nocturnos, aunque esto no significa que uno sea necesariamente la causa del otro.

Los padres deben prestar especial atención cuando el rechinamiento está acompañado de ronquidos frecuentes, respiración por la boca, pausas al respirar o movimientos constantes durante el sueño. El cansancio excesivo durante el día o despertarse sin haber descansado bien también son señales que justifican una evaluación médica.

Otro motivo para consultar al pediatra o al odontopediatra aparece cuando el niño presenta dolor en la mandíbula, la cara o los oídos, además de dolores de cabeza al despertar. La sensibilidad dental, grietas o desgaste visible en los dientes también pueden indicar que el bruxismo está provocando daños.

Cuando no existen dolor, lesiones dentales ni dificultades para dormir, los especialistas pueden recomendar simplemente observar la evolución del niño. Muchos menores dejan de rechinar los dientes antes de completar el desarrollo de su dentición permanente.

En los niños mayores y adolescentes, sin embargo, es importante vigilar si el bruxismo persiste y comienza a afectar las piezas dentales o los músculos de la mandíbula. Los controles odontológicos permiten determinar si basta con observar el comportamiento o si es necesario proteger los dientes.

Para ayudar a reducir las molestias, los padres pueden establecer horarios regulares para dormir y crear una rutina tranquila antes de acostarse, evitando las pantallas durante la hora previa. Si se considera necesario utilizar un protector bucal, este debe ser recomendado y supervisado por un odontopediatra, debido a que la dentición y la mordida infantil todavía están en desarrollo.

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