Postergar la salud visual puede costarle la independencia al adulto mayor

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RESUMEN
La pérdida progresiva de salud visual suele normalizarse como parte natural de envejecer. Poco a poco se dejan de hacer actividades, aumenta la dependencia de otros, y se aprende a convivir con limitaciones que, en muchos casos, sí tienen solución.
Catarata, glaucoma y degeneración macular están entre las principales causas de esta pérdida visual en la etapa adulta mayor. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en esta etapa de la vida la disminución de la visión está vinculada a mayor aislamiento, más caídas y fracturas, y una pérdida más temprana de la autonomía para caminar y desenvolverse solo. La buena noticia es que buena parte de estos casos pueden prevenirse o tratarse a tiempo, siempre que se detecten con una evaluación oftalmológica completa, y no solo con una medición de lentes.
Para la UOC (Unidad de Oftalmología y Catarata), cuidar la visión en esta etapa significa también proteger la independencia y la posibilidad de mantenerse activo. “Cuando le devuelves la visión a una persona, le devuelves independencia, tranquilidad, y la posibilidad de volver a ver el mundo como antes”, explica el doctor Servando Santana Rodríguez, director General de la UOC.





