Opinión

PRD: integración y transformación

A pesar de la transformación sufrida, del cambio haca una praxis política moderna y actualizada, de dejar atrás a los dinosaurios que se creían dueño del partido y sus acciones, aún conserva el partido blanco vestigios del pasado.

Un vestigio de ese pasado negativo es el asomo de dos o tres, sin estructura ni liderazgo, torpedear, obstaculizar el trabajo político de crecimiento y posicionamiento de la organización, el no someterse a la disciplina del partido, a su línea política táctica y estratégica.

Con su conducta demuestran que no están, no se sienten vinculados al partido por lazos emocionales y organizativos.

Observen que esos dos o tres no hacen vida orgánica ni política en el PRD, solo salen y suenan mediáticamente en las acciones de la intriga, del chisme, de la componenda para obstaculizar el trabajo político de modernización, integración y organización del partido.

Son demasiado vagos políticos, demasiado cerrados, en su mundo de intrigas y vilezas no captan el impulso, las nuevas demandas, la nueva praxis política que la sociedad pide a los partidos y líderes, y que el nuevo líder del partido blanco, Miguel Vargas Maldonado ha interpretado y asumido en la organización.

Miguel Vargas asumió la responsabilidad de la necesidad de adaptar al PRD al cambio, a la sociedad de las décadas del siglo XXI, es decir, la sociedad de las redes sociales, de Internet, de una elevada proporción de los ciudadanos con un alto nivel de instrucción, con visiones sobre la sociedad y aspiraciones ante la vida diversas, aunque convergentes en modelos de sociedad más complejos a los que habrá que encontrar puntos de equilibrio, etc.

Es una tarea titánica en un partido con tanto arraigo, de 80 años de vida política y democrática ¿Cómo armonizar la tensión política de estas nuevas generaciones de ciudadanos con sus estructuras burocratizadas?, ¿cómo engarzar los ordenadores con la viejas sedes pobladas de sillas de madera?, ¿cómo compatibilizar una sociedad en cambio acelerado con las formas pautadas por rancios estatutos pensados en el siglo XX?, ¿cómo engarzar la participación intensa pero intermitente de la nueva sociedad con formas de afiliación que se pretenden permanentes, pero en el fondo son pasivas y adheridas a fórmulas burocráticamente inocuas: ir a reuniones, votar a comités, votar a representantes a oscuros congresos cada cuatro años –nada más hace un afiliado activo–, todo ello circunscrito al barrio?, ¿cómo conectar simplemente las viejas sedes a Internet?, ¿disponen estas sedes de bares o conexión wifi?, ¿cómo intercalar ideas propias de un mundo acelerado en el esclerotizado mundo de losequilibrios internos?.

 Miguel Vargas adecua al PRD a los nuevos tiempos, a la política de concertación y alianzas, hace el esfuerzo de adaptar al viejo partido a una nueva realidad.

 Él sabe, Miguel sabe que el precio de ese objetivo es alto y que incluso lo hace a costo de la disminución de su liderazgo y cuestionamiento permanente.

Los dos o tres que pretenden obstaculizar al PRD no se dan cuenta que los ciudadanos no respetan a quienes no respetan las decisiones de los órganos partidarios. Con sus acciones de chisme e intrigas se ganan el desprecio del pueblo y del poder formal.

Por ello ha sido muy inteligente y política la respuesta dada por el partido blanco y su líder, Miguel Vargas a esos dos o tres obstaculizadores, convocar, con delegados o supervisores de la JCE, la reunión de la comisión política y evacuar 6 resoluciones las cuales consolidan al PRD.

El PRD y Miguel Vargas han ganado una batalla más ante la diatriba e infamia.

 

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