Editorial

Preocupación por magnitudes

Es motivo de incertidumbre la no aplicación, sistemática y creciente de pruebas clínicas a probables portadores de virus urgidos de confirmación de la covid 19 cuyos resultados actualmente quedan en ínfimas cifras diarias.

Se trata de dígitos imprescindibles para saber bien en qué pie está parado el país con una enfermedad que deriva en defunciones.

A partir de la merma por ineficacia y carencia de insumos en el sistema (para las que mucho se anuncian soluciones que tardan en llegar) surgen dudas sobre otras mediciones de cuya fidelidad se requiere prontamente para llegar alguna vez a poner bajo control este mal del siglo.

Sin diagnósticos de gran alcance comunitario quedan en desconocimiento las causas de muchas muertes que deben establecerse a cabalidad para las estrategias epidemiológicas.

Pierden confiabilidad también los índices de mortalidad y letalidad que a diario aporta el órgano de salud.

Las infecciones han ganado terreno en clases sociales bajas y en barrios proliferados por violadores del toque de queda para fiestas de mucha concurrencia sin protecciones personales.

En extensos e indisciplinados sectores marginados los infectados sin acceso a examen y sin orientación que los hagan acudir a los hospitales resultan una franja poblacional sub-registrada.

Las estadísticas deben ser llevadas en sus alcances al nivel que les corresponden como herramientas para la salubridad.

Una China sin taiwaneses

Es injusto mantener relaciones diplomáticas con la República Popular China sin conservar con Taiwán nexos sin categoría de Estado para fines comerciales, culturales y otros intereses comunes largamente cultivados con el pequeño, pero valioso país desprendido del gigante.

De hecho, cuando el trato era solo con la China pequeña, Pekin disponía de un expedito y dinámico canal de carácter mercantil en sus inicios que puso a la República Dominicana a estar en cordial y provechosa vinculación con ambas naciones.

La ruptura total con los taiwaneses para someterse a la implacable unilateralidad del mega-régimen asiático que no acepta coexistencias, involucra innecesariamente al Gobierno de Santo Domingo en el conflicto del coloso asiático con Formosa, siempre amistosa y solidaria con los dominicanos, de lo que no debe ser obligatorio renegar.

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