Editorial

Preocupación y ansias de vacuna

El desarrollo de inmunizaciones que pondrían barreras al virus SARS-CoV-2 da pasos agigantados nunca vistos en el ámbito farmacéutico de las prevenciones. Países, universidades y los mejores laboratorios manejan recursos extraordinarios en una carrera vertiginosa y optimista para blindar a la humanidad contra un patógeno que se esparce aceleradamente, República Dominicana depende crucialmente de los avances científicos que asoman.

Por la proyección de esta pandemia a nivel nacional está visto que miles de vidas de dominicanos dependerían de la pronta obtención de vacunas, objetivos, que ordinariamente tomaban tiempo.

El país marcha precariamente en la cruzada contra el virus, con aumentos de contagios y pérdidas de vida. El manejo terapéutico acusa dispersión y atraviesa por escasez de medios que una vez más las autoridades prometen satisfacer a corto plazo.

Pero se ha tardado en acopios y en restricciones que impriman vigor a la gestión y aunque se acogen directrices de organizaciones especializadas y llega cooperación del exterior, se requiere más información sobre los métodos y fármacos en que se basa el manejo de la enfermedad.

La expansión que caracteriza a las infecciones y defunciones reflejan debilidades en el sistema que combate el mal bajo la presión de rupturas en el distanciamiento físico y uso de protecciones individuales en la comunidad.

¿Quién fue el que desertó?

Siguiendo una línea de razonamiento que esta vez falla, se ha dicho que el joven Partido Revolucionario Moderno (PRM) provino de un desprendimiento de una de las grandes mayorías partidarias locales: el PRD.

Visto el caso, y tras el triunfo electoral del supuesto hijo del perredeismo y la caída estrepitosa de la entidad que lo parió, vale decir que fue la actual dirigencia blanca la que huyó y no la membrecía que sigue siendo opción de poder esta vez bajo nueva sigla.

Si el divisionismo dominicano es históricamente condenable por dispersar voluntades ciudadanas y debilitar fuerzas cívicas, las pasadas elecciones resultaron un plebiscito contra los que causaron el cisma del partido fundado por Juan Bosch y se quedaron con el nombre y la franquicia mas, no con el respaldo popular que la verdadera colectividad del jacho sigue logrando.

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