Opinión

Presidente SCJ y miembros CPJ los alguaciles ordinarios no tienen sueldos. ¿Por qué no resolver la crisis de los alguaciles de tierra en Santiago?


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Fausto García

“El hombre que oculta su pasado se niega a sí mismo”. (Fausto García)

Manejarse en un área determinada y no tener las herramientas o materia prima necesaria para crear los artículos o productos imposibilita la satisfacción del obrero, técnico, empleado o profesional independiente, pues el trabajo se retrasa y se va tornando agotador.  En el caso del manejo o acceso a la justicia se que ustedes entienden las trabas y obstáculos que se le van presentando a los usuarios del sistema y operarios también, en sentido general.

La crisis desatada por la ausencia de la cantidad de alguaciles necesarios en la Jurisdicción Inmobiliaria ya raya en un mal mayúsculo, que se ha convertido en un rumor público y de conocimiento de todos los jueces y hasta de ustedes mismos como administradores superiores de sistema de justicia en nuestro país. Nuestro país necesita desarrollo, y este le tiene que llegar también a través del crecimiento en sentido general de un Poder Judicial fuerte, estable, independiente en todos los sentidos de la palabra. Y dicho y sostenido, que este poder, aunque se le ha catalogado por varias razones como la Cenicienta, es el que tiene en sus manos la capacidad de mantener y hacer crecer la democracia de cualquier país, siempre y cuando se torne vigoroso y se haga y deje sentir como tal a través de la aplicación y el cumplimiento de las leyes.

Se pensará que ya canso con el tema, pero debo decir que no, pues aun cuando lo he tratado al menos 5 o 6 veces en este matutino La Información, y otros medios digitales y redes, los abogados y usuarios seguimos padeciendo las consecuencias que se derivan de esta crisis con los alguaciles de tierra. El día que uno esta en audiencia en esos tribunales, se oye la queja de varios abogados con el tema de los alguaciles. Muchos les plantean a los jueces sus desilusiones con el servicio de estos, los cuales, al margen de que son ciertas las malas fama que se han ganado, por el monopolio que tienen, mi conclusión es que eso se resuelve fácil, vale decir, nombrando más alguaciles ordinarios, al menos 15 más en Santiago, tomando en cuenta que son 4 tribunales de primer grado y un Tribunal Superior que abarca todo el departamento norte.

Me pregunto por qué la SCJ y/o el CPJ, o quien fuere competente, no pueden nombrar varios alguaciles ordinarios en adición a los ya existentes en Santiago y otras provincias, como La Vega, Puerto Plata, Macorís, Cotuí y Mao, donde se dan los mismos problemas.  O al menos que se empiece en Santiago.

Los alguaciles ordinarios no COBRAN AL ESTADO, no tienen sueldos.  Por tanto, no les cuesta un centavo sus servicios al Estado. Y entonces, por qué no resolver un problema que se agiganta cada vez más y que va en perjuicio del pueblo, del mismo poder y del país. Como es posible que un juez tenga que aplazar una audiencia por 4 o 5 meses más porque el alguacil X no le entregó a tiempo el acto de notificación al abogado que se lo entregó con tiempo suficiente, y más todavía, que hay que llevárselos hasta sus casas o hacer citas en los parques par entregárselos, pues no tienen tiempo de pasar por las oficinas a buscarlos.

Magistrados, cuántos jóvenes talentosos tenemos en nuestro país, a la espera de un simple empleo, y para los alguaciles ordinarios (que no tienen sueldos) sería un empleo, pues los abogados les pagan y muy bien, por sus servicios, que, de paso, podrían ustedes crear también una tarifa, pues muchos están abuzando y cobran lo que les da la voluntad, por no decir la otra palabra.  A todo esto, magistrados hay que salirle al frente por favor. Y ni decir de nuestras universidades, cuyas escuelas de derecho (parece que este tiene miel) están abarrotadas de estudiantes, entre los cuales, miles quisieran ser nombrados alguaciles, muchos ni siquiera por dinero, sino para poner en práctica e ir aprendiendo una profesión a la cual se sienten llamado.

Por último, les dejo mi testimonio, como ejemplo de lo anteriormente dicho.  El día 27 de noviembre del 1984, por recomendación del Lic. Julio Ogando Luciano, a quien he dado las gracias públicamente y se las reitero ahora, fui nombrado mediante decreto del Dr. Salvador Jorge Blanco, como alguacil de Estrados del Juzgado de Paz de la Primera Circunscripción del Municipio de Santiago, donde me desempeñé por varios años siendo estudiante de derecho, y donde conocí personas con la calidad humana, profesional y moral, como el señor Rolando Collado, q.e.p.d.; y las magistradas Carmen Sofia, Barbara Fernández y Nancy Salcedo, esta última integrante de esa alta corte. Por favor magistrados, el país sigue esperando más de ustedes y sabemos que seguirán dándole, para bien de una nación que hay que seguir sacándola hacia delante. faustogarcia2003@yahoo.com

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