Editorial

El Problema de la JCE

La  JCE ha advertido que corren peligro las elecciones municipales de seguir los partidos incidentando la organización del proceso y el cronograma de actividades planificado por  la Junta. La advertencia la ha formulado el Presidente del organismo a raíz de los tantos reclamos sometidos por los partidos y movimientos políticos. Igual situación enfrentan otros organismos jurisdiccionales como el TC, el TSE y el TSA, exigidos por variados recursos sometidos por los partidos.

Frente a esa situación la Junta, como los demás organismos que intervienen en los reclamos electorales, debe mantener su disposición al diálogo y a la flexibilidad razonable, pero debe mantenerse firme en hacer cumplir los designios de la Ley. Esa actitud se hace más necesaria en una situación donde los partidos y los movimientos políticos insisten en interpretar la Ley a su conveniencia.    Esa actitud de los políticos, “resbalosa” frente a la Ley, se deriva de la tradicional cultura autoritaria, la cual ha modelado el paradigma caudillista de la “dominación personal” que ha caracterizado el ejercicio del liderazgo político dominicano.

La democratización del país exige la necesidad de superar ese viejo esquema del liderazgo político, por uno nuevo  basado en el cumplimiento de la Ley formal y universal como criterio de la legitimidad democrática. Definitivamente el país debe dar el salto de la “dominación personal” propio de la jefatura caudillista, a una jefatura institucional fundamentado en el respeto a la Ley y en la organización democrática del aparato estatal. Los dominicanos debemos aprender a desenvolvernos en la institucionalidad formal del Estado, organizado según los principios de la separación de los poderes y de la alternancia en el poder.

La resistencia a ese cambio institucional, mantiene en jaque a las instituciones del Estado que se ven presionadas para operar según los intereses particulares y primarios de los actores políticos. Una de esas instancias que se ve acosada por esos actores primarios en rebeldía frente a la Ley, es la Junta Central Electoral, la cual debe entender y atender esa realidad sociológica que limita y complica su esfera de actuación.

La JCE frente a esa rebeldía debe saber “lidiar” en procura de auspiciar un proceso electoral lo más normal y apegado a los dispositivo de la Ley, proceso que además se producirá en circunstancias riesgosas por darse en medio de la división del partido oficial, que no es solo división del partido, sino división de dos frentes de la clase gobernante en que se ha bifurcado la gestión del PLD.

La clase gobernante que coordina el Presidente Medina, al caer en conflicto con la facción que encabeza Leonel Fernández, ha hecho todo lo posible de desplazarlo, sacrificando la unidad del partido y dividiéndolo en dos, corriéndose un alto riesgo de “perder-perder”.

Esa contingencia determinante hace más complicada y difícil la gestión de la Junta Central Electoral, porque potencia la rebeldía de los actores políticos frente a las decisiones que tome el organismo electoral.

Los riesgos de las próximas elecciones no solo provienen de las motivaciones menores de los partidos, sino, y es lo más complicado, de esa lucha al interior de la clase gobernante construida por el PLD.

¡Qué la Junta se aplique a fondo!

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