Opinión

Protección de los niños huérfanos por feminicidios

Altagracia Suriel

El 25 de noviembre nos vuelve a restregar en la cara la vergüenza de los feminicidios fruto del machismo que mata las vidas de mujeres que quisieron liberarse de una relación tóxica que terminó aniquilándolas.

Este drama no se queda solo en la tragedia de las mujeres asesinadas por su pareja. Hay otra cara de esa realidad: los niños huérfanos por feminicidios. Esta situación fue invisible hasta que la vicepresidenta Margarita Cedeño, desde Progresando con Solidaridad, motivó el compromiso y la acción de las instituciones competentes en protección de niñez, en torno a un Protocolo de Atención a Niños, Niñas y Adolescentes Huérfanos por Feminicidios.

El Protocolo atiende ya a 602 niños. Tiene como objetivo protegerlos, vinculándolos a su familia ampliada e integrando a las familias acogedoras en el programa Progresando con Solidaridad. Asimismo, se ofrece apoyo sicológico tanto a los huérfanos como a la familia que lo recibe, y se asegura la educación, salud y acompañamiento directo al hogar.

Una acción encomiable que se trabaja con los niños y las familias es la intervención en crisis una vez que ocurre el feminicidio, así como la terapia de duelo que incluye a todos los miembros y hasta los vecinos.

Una vez que se vive el duelo, con trabajadores sociales y sicólogos, se abordan dinámicas orientas a fortalecer la resiliencia en los niños y niñas, creando en ellos la fortaleza para superar las secuelas de la pérdida de su madre y hasta de su padre, partiendo de que un 27% de los hombres victimarios se suicida y un 62% está privado de libertad.

Toda la intervención del Protocolo, además del enfoque de protección, se centra en fortalecer en ellos las capacidades que les permitan revertir la violencia y que no se conviertan en víctimas o en agresores.

Una de las iniciativas principales de este Protocolo fue caracterizar mediante un estudio la situación de los huérfanos como consecuencia de feminicidios. Según el mismo, el 51% de las mujeres asesinadas deja en la orfandad a 2 o 3 niños, sobre todo con edades entre 5 y 19 años.

Proteger a los huérfanos por feminicidio es una apuesta por sus derechos, por las familias y por la paz.

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