Editorial

Protejamos a nuestros médicos y enfermeras

Las prioridades son las cosas que van primero. No es posible que sigamos escuchando las quejas del personal de salud porque carecen de vestimentas y equipos de trabajo que los protejan de ser contagiados por el Coronavirus. Los médicos, las enfermeras, los camilleros y otros trabajadores de la salud que han elevado sus quejas y peticiones tienen razón. Nadie puede enviar al campo de batalla a un soldado sin armas para que se defienda ante los ataques del enemigo. Que un gremio de enfermeras diga que algunas de sus miembros han tenido que utilizar fundas de plásticos como guantes y brasieres como mascarillas, nos debe llenar de vergüenza. Pareciera, por esos casos, que estamos en la Edad Media. Las autoridades de Salud Pública y del Servicio Nacional de Salud tienen que remover cielo y tierra, si fuere necesario, para que aparezcan esos equipos protectores.

Covid-19, clínicas y Salud Pública

Cuando sectores legítimamente interesados solicitaron que se permitiera a laboratorios privados hacer las pruebas definitivas de Covid-15, la razonable respuesta del Ministerio de Salud Pública fue que estudiaría la solicitud de los laboratorios interesados para ver cuáles reunían las condiciones para ser habilitados para hacer los análisis de conformidad con el protocolo de Berlín, que es el reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Perfecto. Esa debió ser la respuesta. Pero, ¿por qué ahora no se sigue esa línea de razonamiento frente a las clínicas privadas y los afectados por Covid-19? Todos sabemos que ninguna clínica de este país estaba preparada para abordar esta enfermedad, porque éste era un mal inexistente. Más todavía: hay clínicas que no ofrecen el servicio de Infectología, porque en su equipo de médicos no disponen de esta especialidad. En vez de penalizar a las clínicas privadas que no aceptan a estos pacientes, porque no están en capacidad de manejar sus casos con idoneidad, Salud Pública debe procurar habilitar a las que reúnan las condiciones exigidas por ese Ministerio para hacer un manejo correcto del Covid-19. Nadie reprocha al 9-1-1 porque sus unidades rehúsan atender y trasladar personas con síntomas similares al Covid-19. Con muy buen juicio los servidores del 9-1-1 lo que hacen es que dicen a sus requirentes que no tienen condiciones para manejar esos casos, y les indican que llamen al COE. Así debe ser.

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