Editoriales

Pujanza de las zonas francas

El año pasado, al hacerse el recuento, cerró como el mejor en su historia, tanto en materia de valor exportado como en cantidad de empresas instaladas y parques en operaciones.

En 2023 se ha mantenido el aporte y el sector sigue mostrando dinamismo y crecimiento, lo que ha estado respaldado por una sólida estabilidad macroeconómica, política y social, que ha creado un clima de negocios propicio para la inversión, el empleo y las exportaciones.

Nada más hay que fijarse en los siguientes datos ofrecidos ayer durante un almuerzo de Adozona: En Santiago, una de cada cuatro plazas laborales formales privadas proviene de esa actividad, y en lugares como San Cristóbal, Pedernales y San Pedro de Macorís, las zonas francas aportan significativamente al empleo, es decir, representan un 40%, 39% y más del 22% respectivamente.

Se puede decir, sin tapujos, que las zonas francas van trazando una huella imborrable en la historia laboral de República Dominicana, y establecen un nuevo paradigma, por ejemplo, en el renglón de empleos.

El evidente crecimiento de las zonas francas, como la diversidad de artículos que producen, tiene que ver también y, en gran medida, con la alianza público-privada, uno de los pilares de esta gestión de Gobierno.

Cabe recordar que Adozona celebra este año el 35 aniversario de su fundación, lo que significa que las zonas francas han sabido perdurar, evolucionar y actualizarse en las últimas tres décadas y media, para constituirse en un engranaje irreemplazable en todas las actividades industriales, comerciales y para las exportaciones de nuestro país.

En el marco de estos festejos por su día, las zonas francas merecen el reconocimiento y el apoyo de todos los sectores, por su invaluable contribución al progreso del país.

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