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Qué alternativas legales le quedan a Trump si la Corte Suprema tumba su política arancelaria


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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, conocerá próximamente si la Corte Suprema declara ilegal una parte clave de su política arancelaria. Los jueces estudian si el mandatario puede usar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977 (IEEPA, por sus siglas en inglés), hasta ahora nunca empleada con ese fin, para justificar la imposición de tarifas a las importaciones, recoge Bloomberg. 

Tribunales inferiores ya han dictaminado que Trump excedió su autoridad al recurrir a esta norma para justificar sus amplios aranceles «recíprocos» contra socios comerciales de Washington, así como gravámenes específicos a China, Canadá y México, aunque esas tarifas siguen vigentes mientras avanzan los procesos judiciales.

Si la Corte Suprema concluye que la IEEPA no puede utilizarse para imponer aranceles, el mandatario dispone de otras bases legales. La Constitución asigna al Congreso la competencia de fijar impuestos y derechos aduaneros, pero los legisladores han delegado parte de esa potestad en el Ejecutivo a través de varias leyes comerciales. Además, el propio Trump ha insinuado que, si se cae el uso de IEEPA para tarifas, podría recurrir a licencias de importación amparadas en la misma norma, que menciona expresamente las «licencias» como instrumento para regular el comercio.

Cinco alternativas legales

Más allá de IEEPA, Trump cuenta con al menos cinco alternativas legales para mantener o reconfigurar su política arancelaria, aunque todas implican más límites y procedimientos, lo que reduce su margen de maniobra para imponer gravámenes de manera casi inmediata y al nivel que él determine.

Una de las vías más usadas es la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que permite aplicar aranceles por motivos de seguridad nacional, sin tope de tipo o duración. Sin embargo, solo puede actuar después de una investigación del Departamento de Comercio y su diseño está orientado a sectores específicos. Trump ya se apoyó en esta herramienta para gravar el acero, el aluminio, los automóviles y algunos productos de cobre.

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