Opinión

¿QUE HAGO YO EN UNA TIENDA? ¡A MI ME PASAN COSAS!


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Fausto García

“El hombre que oculta su pasado se niega a sí mismo”. (Fausto García)

Anoche. La noche de anoche acompañé a una joven dama a una tienda de la ciudad corazón, ubicada en una gran zona comercial. Desde que empezamos a caminar hacia ella, la joven empezó a decir, mira me gusta eso, que bonito esto, esta bonito verdad y así por el estilo.  Cosas normales en las mujeres, con razón he dicho que Dios sabe hacer bien las cosas, pues no me hizo mujer, y como es natural, todo lo que El hace ha sido bueno, por eso dice al final de cada parte del relato de la creación “…y vio Dios que era bueno en gran manera.” Al crearme a mí no podía ser distinto a lo que soy.

Ya en el interior de la tienda de referencia y caminando con ella algunos pasillos y escucharla decir sus piropos a las cosas que veía, al yo mirar (no ver) las mercancías colocadas en los cuatro puntos cardinales, ¿me preguntaba y que hago yo en una tienda? Pues a la verdad que confirmo que acepté hacerme la última cirugía que está haciendo millonarios a los mejores cirujanos del mundo, vale decir, sin muchos rodeos, a aquellos que operan sin bisturís, del GUSTO, óigalo bien, no del busto, sino del GUSTO. Sin darme cuenta y sin importar su costo un día X de mi vida acepté la invitación de un amigo y viajé al exterior a hacerme la bendita cirugía, y desde entonces, al estar operado del GUSTO nada me llama la atención ni me enloquece.

Esa es la sensación que experimento con las cosas luego de tan exitosa cirugía, por lo que, pensándolo bien, ¿realmente que hago yo en una tienda? Las cosas que veo, no importan cuales (electrodomésticos, adornos, muebles, etc.) al no tener gusto, no me gustan y al no gustarme siento que no las necesito, tanto así que las que tengo solo las necesito cuando las uso, pues cuando no las uso, siento que no las necesito, al extremo que ni me doy cuenta que las tengo. Para llegar a este nivel de vida hay que necesariamente haber sido operado del GUSTO.

Al sentir y vivir esto, pero sobre todo al decirlo públicamente se que ustedes dirán de mi que soy esto o lo otro, y resulta que ustedes tienen razón, o sea, soy lo que ustedes creen o piensan que soy, pero resulta que en verdad no lo soy, pues yo mismo sé que no soy ni siquiera lo que yo creo que soy, y si yo no creo lo que soy, con mayor razón no voy a creer lo que ustedes creen que yo soy aunque todos y todas me merezcan mucho respeto, pues en todo caso, eso que ustedes dicen o creen que soy, es un derecho que tienen, y resulta que es un derecho ajeno, y el respecto a ese derecho ajeno, como dijo el libertador, es la PAZ.

Pero bien, aunque hoy 21 de septiembre empieza el otoño y es también el día internacional del Alzhéimer -y todo se vale- sobre sobre todo ejercitar las neuronas del cerebro con ejercicios de este tipo para que no envejezcan, la verdad de todo es que ¡A MI ME PASAN COSAS! Oiga o lea con atención lo que me pasó en el super de al lado de la tienda aquella. Como a 4 pasillos de donde yo estaba cruzó veloz, como un relámpago, una mujer joven (para no decir señorita o señora) con un carro de compra, al verla y como estaba lejos, -aunque mis lentes son nuevos- no pude distinguir si lo que vi de su cintura para arriba era una especie de blusa con simples lasos que apenas le cubrían sus pechos, y por ende, toda su espalda exageradamente al aire, o era su espalda rubia con una tez no solo sin arruga, sino perfectamente cuidada, tal cual glúteos de un niño recién nacido, o en cambio, era una blusa con tal diseño. Como soy operado del gusto, y como cosas que a mí me pasan, sin darme cuenta nos juntamos al rato en un pasillo, por lo que aproveché para preguntarle lo que estaba a la vista, pero para confirmar, por si acaso mis lentes no habían quedado bien. Le hice el aclarando y solo atiné a decirle que se cuidara.

Pero lo bueno, como en las películas, viene ahora al final. De modo instintivo tomé mi celular que lo tenía la joven dama que acompañaba y al ver los mensajes de WhatsApp había uno de un vecino diciéndome “Buenas noches vecino, yo le estaba escribiendo a otro número. La seguridad me dio su número. Me copió la imagen o foto de lo conversado con el otro número. En parte dice: “creo que está equivocado. ¿Usted no es el Lic. Fausto…vive en tal sitio? No, trabajo con él, yo vivo en tal zona. El Lic. Fausto no bebe alcohol. Disculpe la confusión.” Y finalmente me dice él, luego que le saludo y le confirmo mi número: “Le preguntaba si se toma un par de modelo rubia. Le dejé 3 en la pueta.”  ¿Ustedes recuerdan la rubia aquella con apenas tirantes en el tronco? ¿Entonces aquella rubia más las 3 rubias que me dejó el vecino en la puerta de mi casa, no son cuatro rubias? No busque ni se de respuesta alguna, haga como hice yo al vivir y recordar tan agradables escenas y eventos…REIRME SOLO Y HASTA MAS NO PODER…COMO UN LOCO EMBRIAGADO DE RUBIAS… faustogarcia2003@yahoo.com

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