Editoriales

Reformas, economía y bienestar social

Las reformas socioeconómicas que contempla impulsar el Gobierno Central, las cuales se proyectan para el cuatrienio 2024-2028, deben orientarse al bienestar social de la población y priorizar el pleno desarrollo humano.

Para lograr que las reformas no empeoren las condiciones infrahumanas en que subsisten miles de familias, es imprescindible desarrollar una investigación social, mediante  la cual se determine la cantidad de personas que sufre los efectos de la pobreza, el hambre y la marginación, porque eso permitirá incluir propuestas a favor de los más necesitados.

Además, es indispensable un consenso entre  el Gobierno, empresarios, clase media y los trabajadores, con el objetivo de suscribir acuerdos sujetos a la inclusión social, equidad, salarios justos, establecer impuestos más elevados a los sectores pudientes, frenar la inflación e impedir que los gravámenes impacten de forma negativa a quienes perciben medianos y bajos ingresos.

Todas las reformas, sobre toda la fiscal, ameritan de estudios y procesos investigativos, con el objetivo de aprobar capítulos para  salvaguardar a los sectores vulnerables, debido a que no resisten más cargas impositivas.

De igual modo se pondrán en marcha modificaciones a la Constitución y a los  códigos laboral y  seguridad social, por ende, son aspectos sensibles y humanitarios para millones de dominicanos, a quienes hay que respetarles y garantizarles los derechos fundamentales; ese es un deber del poder político y del empresariado en procura de propiciar la prosperidad de la población y consolidar el sistema democrático.

Otro compromiso es auspiciar reformas integrales, puesto que solo de ese modo habrá justicia social, convivencia pacífica y tranquilidad en el seno de los núcleos familiares del país.

Frente a la disposición para reformar la Carta Magna y leyes adjetivas, se impone que previo a esos procesos se consulten a representantes de todos los segmentos que conforman la sociedad, con el propósito de consensuar cambios que favorezcan a la colectividad.

Como el Poder Ejecutivo tendrá el control absoluto del Congreso Nacional, a partir del 16 de agosto, es pertinente que lo use con prudencia  y sensatez en aras de adoptar medidas justas y comedidas, a fin de asegurar el bien común y al mismo tiempo proteger a la democracia.

Luego de una reunión evaluativa en el Consejo de Ministros, encabezada por el presidente de la República, Luis Abinader Corona, se planteó que las reformas se producirán sin demora, ya que no es posible aplazarlas.

Es vital separar los intereses políticos-partidistas de los planes reformadores, porque es la garantía de colocar en primer plano los intereses de la nación y relegar toda aspiración personal y particular.

Dinamizar y expandir la economía, dignificar las condiciones laborales de quienes venden su fuerza de trabajo y elevar la calidad de vida de la gente  son prioridades nacionales, por tal razón, en las reformas se deben tomar en cuenta las mismas para coadyuvar con la paz social y el bienestar de la colectividad.

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