Editorial

Renovarse en los objetivos

El país debe transcurrir confiado por las fases organizativas de su agenda electoral, fundamentales para el ejercicio de derechos políticos. Un rearme moral favorable a las prácticas democráticas. Las contradicciones partidarias no deben dañar el clima de orden y respeto en que deben desenvolverse los proselitismos. Es imprescindible además que el arbitraje llegue al saldo final depurado mediante exhaustiva auditoría de la primera etapa de votaciones. Dar motivos a los ciudadanos para confiar en las tecnologías cuya capacidad de reflejar la voluntad popular fue cuestionada por la representación de la mitad de los participantes en el padrón abierto. La Junta Central Electoral goza del prestigio que dan su composición y neutralidad. Algunos reparos no la descalifican, ni siquiera por alegatos de errores.

No importa cuán diametralmente opuestas sean las posiciones, con el Partido de la Liberación Dominicana afectado en su unidad, debe reinar la convivencia reduciendo enconos. La aceptación de las reglas del juego desde todo el espectro contribuiría a la buena marcha de las consultas ciudadanas en programa. Logre la JCE demostrar que el sistema automatizado estará libre de complicaciones por injerencias mal intencionadas y que aplicando con energía la Constitución y las leyes evite que, en negación antidemocrática de equidad, el Estado siga moviéndose a favor de sus representaciones en la competencia.

Con Pantoja entre dos aguas

Vista como comunidad distrital bajo autoridades de limitada capacidad, Pantoja pertenece a la geografía tenida a menos de las municipalidades; pero convendría reconocerla en términos presupuestales como parte de la República Dominicana con una mayoría de problemas de orden urbano que solo pueden ser resueltos por el Gobierno nacional. “Con qué fuerza se casa un guardia”, se decía cuando Trujillo, en alusión a los bajos salarios del ámbito militar. El director de esa fracción del territorio nacional, Mario González, está en dificultad para casarse con la gloria de dotar de buenos servicios a las muchas personas que de viejo están o llegaron por el auge en construcción de residenciales. Congelada en sus ingresos de origen fiscal, a Pantoja solo van cada mes cinco millones y medio de pesos. Sus habitantes pasan con creces de 60 mil

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