Editorial

Respaldo a la labor del COE

El país llega al periodo navideño con las aprensiones habituales por los riesgos inherentes al incremento de consumo de bebidas alcohólicas y registro de actos de temeridad en la conducción de vehículos, con daños materiales y humanos y sobre todo pérdida de vidas. La violencia social y las transgresiones de tránsito tienden a ser de mayor número que el resto del año. Los efectos de una cultura permisiva son agravados por el estímulo que imprimen las autoridades levantando la restricción horaria de ingestas en lugares públicos aunque esta vez existe el compromiso público de no incluir en la nociva tolerancia a los llamados “drink stores” y colmados, los más conectados a riñas y accidentes luctuosos con participación de bebedores irresponsables

Contra el desafío representado por extralimitaciones festivas emerge la labor de organismos policiales, militares y civiles y miles de voluntarios, coordinados por el Centro de Operaciones de Emergencia, COE, que desarrollan operativos reforzadores de prevenciones y auxilios en un esfuerzo de envergadura y méritos que la colectividad debe respaldar. Misión difícil en un país afectado permanentemente por la falta de educación, conciencia y sanciones para combatir los altos índices de mortalidad y lesiones causados por la conflictividad social y la inobservancia de reglas en la circulación de vehículos de motor que hacen negativamente notable al país.

Negaciones  al fin y al cabo

Si la excesiva tardanza en impartir justicia equivale a denegarla a los ciudadanos acogidos a la función judicial, colocar hospitales públicos en prolongada precariedad trae a su vez una aguda carencia de respuestas a los problemas de salud con disminución de servicios a pacientes y altos riesgos para la vida de los más pobres.
El hospital José María Cabral y Báez, de Santiago, con siete años en trance de reconstrucción, podría ser citado como emblema de una desgraciada época en el sistema hospitalario. Llevado a crisis y paralizaciones de la labor asistencial tras emprenderse la rehabilitación simultánea de centros por todo el país sin un desarrollo ordenado y de puntual provisión de recursos para evitar caos y retrasos que luego aumentaron costos para el fisco y generaron los peores resultados para la comunidad.

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