Editoriales

Resultados de las municipales

Tal como las encuestas previeron el Partido de Gobierno se hizo de la mayoría de las alcaldías, especialmente en casi todas las grandes plazas electorales, sumando unas 135, con un amplio margen sobre los competidores de la oposición que obtuvieron unas 23 alcaldías.

Los reportes de los observadores nacionales e internacionales resaltan el orden y la calma que caracterizaron el desempeño de los centros de votaciones, señalándose ciertos incidentes mínimos con un saldo de un muerto y algunos heridos ocurridos en algunas comunidades de la geografía nacional.

Cabe destacar el acertado comportamiento de la Junta Central Electoral, cuya efectividad en la organización del certamen fue resaltado por los observadores, lo que no impidió que los partidos en varios centros de votaciones prota­gonizaran las tradicionales irregularidades de compra de votos y de cédulas, así como la reali­zación de actividades de promoción y de prose­litismo alrededor de los colegios electorales.

Pese a esas irregularidades recurrentes, el evento ha merecido la más alta calificación, por lo que se considera que el país ha dado un paso de avance en el fortalecimiento y consolidación de su democracia.

Un punto de preocupación ha sido el nivel de abstención que según la JCE se situó en una 54%, hecho que pudiese marcar la tendencia en la población a no creer en los partidos políticos y en su li­derazgo.

Esa tendencia también hay que asociarla al proceso de vaciamiento de los valores, incluyendo los valores asociados con la demo­cracia, situación que daría lugar a la emergencia de los movimientos autoritarios que amenazan el régimen democrático en varios países del mundo, incluyendo los de América Latina.

Los líderes partidarios, religiosos y sociales deberían tomar nota de esa eventual tendencia que atenta contra el orden democrático y que promueve orientaciones autoritarias y violentas, tal como ya se han manifestado en países de tradición democrática como son los casos de EE. UU. y de Brasil, así como de Perú, Ecuador y más recientemente de Argentina.

Asimismo, los resultados tan favorables para el partido de gobierno, pero tan desfavorables para los de la alianza opositora, encierran un mensaje predictor de lo que podría pasar en las elecciones presidenciales y congresuales que se habrán de celebrar en solo 90 días.

Por esa razón, los resultados de las municipales deben hacer reflexionar a los opositores de lo equivocada que ha sido la estrategia de asumir una campaña negativa cargada de ­denuncias puntuales y particulares, descontextualizadas de la agenda oficial y de la estrategia de la globalización neoliberal y su impacto en la política global y local.

Si la oposición quiere revertir el fracaso municipal en las elecciones nacionales debe eva­luar y modificar una campaña electoral vacía de contenido sin potencial persuasivo, y debe hacerlo sobre la base de los fundamentos de la política (visión, misión y plataforma programática) y retomar la primacía de la ética y disciplina, que no puede admitir la descomposición moral y la corrupción como herramientas propias y normales del quehacer político.

¡Qué aprendan las lecciones de las municipales!

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