Editorial

Salvemos vida y mantengamos la democracia y la alternancia política

Luego de la ronda de reuniones de ayer del presidente Danilo Medina, con representantes de sectores económicos, empresariales, religiosos, sindicales, parecía que el gobierno se decidiría por una apertura suave, con protocolos incluidos y ya escritos, y con orden y consenso, sobre todo para dar la impresión de que estamos adoptando decisiones democráticas.

Y en la tarde de este martes llegó la sorpresa. El presidente Danilo Medina decidió remitir al Congreso Nacional, por cuarta vez, una solicitud de extensión de 25 días más del Estado de Emergencia Nacional, iniciado el 19 de marzo pasado.

Si el Congreso Nacional aprobara la solicitud del presidente, estaríamos en Emergencia Nacional, con toque de queda incluido, hasta el 11 de junio, a una distancia de 24 días de las elecciones nacionales para escoger presidente de la República y sustituir el actual Congreso Nacional.

La solicitud del presidente argumenta que el gobierno se prepara “para una desescalada gradual y cuidadosa”. Dice que el gran desafío es cómo hacer esa reactivación de los sectores de la economía sin afectar el programa de control sanitario del gobierno.

Lo que ha hecho el gobierno es dejar en manos de la oposición la responsabilidad de cerrarle el paso al tiempo solicitado, porque el presidente conoce el control que mantiene sobre el Senado de la República y el control que tienen los partidos adversarios en la Cámara de Diputados.

Ya el Partido Revolucionario Moderno, por vía de diputados como voceros, ha dicho que no aprobará la extensión solicitada por el presidente. La política -y quién lo duda que las elecciones del 5 de julio- son factores esenciales en este momento y en las decisiones del presidente y de los partidos de oposición.

¿Qué ocurrió en cada una de las muchas reuniones sostenidas por el presidente el martes en el Palacio Nacional, con sectores diferentes y en tiempos distintos? ¿Algunos de esos grupos convenció al gobierno de no abrir gradualmente la economía? ¿O fue el tema electoral el que estuvo en el centro de los pensamientos que llevaron a solicitar la tercera extensión del Estado de Emergencia?

El criterio generalizado es que el candidato oficial necesita más tiempo en acción para subir su simpatía, y que el gobierno desea dárselo. Para que ello ocurra, y para que los opositores adopten decisiones erráticas, hace falta que no se celebren elecciones el 5 de julio. Vendrá un período de acusaciones y contraacusaciones. Y por supuesto, podría venir una expansión de la pandemia y un aumento desproporcionado de la cantidad de infecciones y de muertes por Covid-19.

La política debe ayudar a salvar vidas, no a quitarle la vida a nadie. No estamos en una situación de terrorismo, de atentados o de agresión armada. Vivimos en una democracia, con elecciones y alternancia política. Y con una Constitución que está por encima de los intereses de los partidos y de los candidatos. Incluso, una Constitución que deberá ser cumplida por las autoridades, las primeras obligadas a cumplir y hacer cumplir esa Constitución.

Por lo visto, dadas las contradicciones entre los partidos políticos, el país podría encaminarse hacia una crisis institucional, en que las víctimas principales serán la democracia y el sistema electoral y de alternancia política. Las siguientes víctimas serán los ciudadanos, especialmente de los sectores más desprotegidos, que contraerían el virus y serían pasibles de fallecimiento por los efectos del Covid-19.

La política nao tiene que llegar a extremos, si hay mecanismos democráticos para resolver las diferencias. A este gobierno no le queda mucho tiempo. Finaliza el 16 de agosto. Insistir más allá de lo que posible es un error imperdonable, que podría dañar la historia democrático de los actores que se inmiscuyan más allá de lo que le corresponde.

El sistema democrático y político podrían colapsar, y entonces luego podría colapsar el sistema de salud, la institucionalidad y la legalidad. Sería el peor de los desastres. Abrir espacio al uso de la fuerza militar y policial. Jamás. Reflexionemos y salgamos adelante protegiendo vidas y evitando nuestra democracia.`

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