Editorial

Se buscan concertadores

La oportunidad de que los principales actores políticos se involucraran en un diálogo para hacer frente a unas situaciones apremiantes para la estabilidad social y económica del país se ha ido esfumando.

Eso a pesar de que el oficialismo, la oposición, empresarios y sociedad civil propugnaron por que se creara ese ambiente de concertación.

Aunque resulte penoso afirmarlo, la principal razón de que ese buen ánimo empiece a disiparse es la ausencia de figuras con la autoridad y la determinación de juntar al liderazgo nacional.

El oficialismo y la oposición, cada cual por su lado, se mostraron de acuerdo de participar en un diálogo político, pero ha faltado quien le creara el espacio adecuado.

Se han tocado las puertas más idóneas para esa misión, pero no ha habido quien se anime a dar el primer paso, aunque ellos mismos se lamentan del estancamiento de un proceso que todos entienden necesario.

El país vive una verdadera crisis de credibilidad y confianza, pero también escasea ese liderazgo social que asuma el rol de mediador, de conciliador.

Las instituciones que anteriormente parían las figuras que convocaban a la concertación han ido perdiendo espacios, en gran medida porque se han alejado del activismo social.

Las sociedades no pueden darse el lujo de prescindir de esas figuras que convoquen al diálogo y que sean capaces de soportar los ataques de quienes prefieren el caos y la confrontación.

Algunos sucesos de ayer hacen parecer que se agota el tiempo de convocar a un diálogo político.

Pero aún estamos a tiempo de evitar que el proceso electoral del 15 de marzo sea accidentado, de garantizar que se investiguen los sucesos que obligaron a suspender las elecciones del 16 de febrero y que se sancione a los responsables y, sobre todo, tomar las medidas para que eso no vuelva a ocurrir.

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