Opinión

Se sabía, mas no actuamos

Aquiles Olivo Morel

La República Dominicana ha experimentado un sorprendente desarrollo en todos los aspectos de la vida nacional, comparable con otras naciones rezagadas y con mayores recursos, las cuales  se encuentran hoy a la deriva, con un fuerte impacto social a consecuencia de los brotes sociales prolongados. La descripción de los aspectos económicos fundamentales de la República Dominicana,  lo presenta el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al cumplirse el 60 aniversario de su fundación.

Después de reconocer el formidable desempeño de la economía dominicana, al parecer admitido por todos, gran parte no es ajena a las grandes brechas prevalecientes entre diversos sectores, dentro de los cuales existen conglomerados aun fuera de sus beneficios. Sin embargo, seria propicio y oportuno conocer a cabalidad las causas expuestas por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destinada a dar por sentado porque este país no logra trillar un mejor y acelerado camino hacia el desarrollo

El BID entiende que: “Resistencias graves de grupos corporativos y de intereses económicos que se benefician del estado actual de cosas”, a lo cual no escapa el escaso desarrollo institucional y su inclinación a no propiciar ningún tipo de acciones con mira a vencer estas debilidades.

Admite la entidad financiera internacional que los renglones construcción, minería y comunicaciones constituyen las áreas de mayor preponderancia de este crecimiento que empieza desde el año 2000, impactando en que los dominicanos dispongan de mayores ingresos. El reproche considerado por el BID a la economía dominicana se debe a que este crecimiento ha sido posible con la demanda interna y con poca inclinación por aquellos renglones con vocación exportadora.

ontrario a otros juicios, el BID indaga exhaustivamente los efectos de la incorporación de la innovación a los procesos productivos locales para hacer de la economía dominicana a la par en el tema competitivo de aquellas de la región con la cual comparte su liderazgo. “El alto crecimiento económico no se ha acompañado de una transformación y modernización productiva”, considera que poco ha cambiado, incluso, “lo mismo dice el hecho de que el peso del empleo informal en el total (algo más de 50%) y en cada uno de los sectores de actividad no haya cambiado en casi dos décadas”.

Su enfoque sobre los niveles de pobreza vinculado con este crecimiento, tampoco, le permite disponer de un mínimo de optimismo, al mirar los resultados de las evaluaciones se encuentra que esta “parece repuntando en anos muy recientes”, precisamente cuando el desempeño económico se sitúa como el líder de la región, comparable solo con Panamá.

Según, el informe, el BID se inclina por pensar en la necesidad de una transformación inmediata de todo el aparato productivo, con mira a hacer de esta economía más dinámica, competitiva y con alto énfasis en la exportación. Identifica tres aspectos claves para alcanzar este escenario: 1) el aspecto energético y los cortes eléctricos; el crédito, el acceso de los sectores productivos al dinero y sus costos; Un tercer problema es el de la logística y el transporte, afectados por altos precios, monopolio e ineficiencia.

Para contrarrestar estos problemas la sociedad en su conjunto está obligada a enfrentar el poder; en el caso de la energía, ante el eventual “Pacto Eléctrico”  interrumpido en varias ocasiones por  no disponer de un consenso en la conjugación de los intereses, las barreras prevalecientes siguen siendo la misma de hace 20 años atrás; la condición de los oligopolios bancarios y la presencia del gobierno, la debilidad de un mercado de capitales actúan como condicionantes para aumentar el precio del dinero.

En los casos donde las reformas fueron posibles los grupos de intereses aun mostraban un incipiente desarrollo, lo cual facilitaba actuar y alcanzar armonizar con suma facilidad las trabas para su puesta en marcha, ahí se encuentra el caso de “Pacto Educativo” y el 4% asignado a este sector; contrario al; sector transporte y el tránsito,  como consecuencia de la presencia de un alto número de actores, sus intereses y la debilidad estatal para correr el riesgo político de esta reforma.

Por supuesto, hay que considerar la Reforma Fiscal, el gobierno no ha podido de disponer de lo suficiente recursos financieros para encarar la demanda de servicios públicos. Impulsar un “Pacto Fiscal” en una sociedad donde los grupos “corporativos”  juegan contrario al desarrollo integral, más bien se benefician de estas debilidades y siembran el temor de un supuesto costo político, el cual ningún presidente de turno,  parece estar en disposición de pagar.

Aunque resulta harto conocido: Los ingresos estatales percibidos anualmente a través de los mecanismos impositivos no alcanzan para cubrir la planificación presupuestaria; no es menos cierto, que la exigencia para que el ejecutivo mejore significativamente la calidad de su gasto se incrementan con el pasar de los días; tampoco se ignora, que esto implica enfrentar el clientelismo, la corrupción y la discrecionalidad en el uso de los recursos públicos, y por lo tanto atacar la cultura política dominante, prevenir y enfrentar penalmente la corrupción y reducir el poder que tienen los grupos políticos en la gestión del presupuesto público, y el de los grupos económicos con tratos privilegiados con el Estado.

Los países suramericano sumergidos en las explosiones sociales conocían a cabalidad la situación de inoperancia de los planes de retiros; allí las pensiones estaban, obviamente, sujetas a los índices inflacionarios de sus economías, con sus desajustes, productos en ocasiones de las alternancias en el poder político conjuntamente con sus políticas populistas; estos países, igual que la RD fueron puesto sal tanto de su situación y el debilitamiento de sus monedas.

Las advertencias no fueron consideradas y en una especie de efecto domino repentinamente todos se encuentran debatiendo con sus grupos “corporativos” mejoras sustanciales; en otros casos, como el de Chile, el poder debió ofertar,  a los protestantes algunas concesiones, como punto de partida para evitar la caída definitiva de su economía.

El BID y sus representantes en el país vuelven a hacer hincapié en la necesidad de emprender las “Reformas Pendientes”; enfatizan la puesta en vigencia de regulaciones; tratan de hacerle ver a las elites los límites de poder político y su consecuencia,  si se dejan actuar con libre albedria; la democracia como modelo de convivencia deberá ampliar la cobertura de muchos de los servicios y ampliar hacia otros horizontes el amparo a los menos pudientes. Por supuesto, también el BID  nos hace saber la necesidad de mejorar la salud, con la puesta en marcha de la Atención Primaria y una disminución del gasto de bolsillo de los usuarios.

Igual como en otros momentos, sucede permanente, «Cuando las barbas de tu vecino veas afeitar, pon las tuyas a remojar» porque se sabía, mas no actuamos!

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