Opinión

Semana de la poesía y ecología

La VIII Semana Internacional de la Poesía se llevó a cabo del 20 al 26 de este mes de octubre, con la presencia de poetas provenientes de España, Francia, Estados Unidos, China, América Latina y el Caribe, acompañados de decenas de poetas nacionales, que agotaron un intenso programa de actividades en centros escolares y culturales, universidades y plazas de Santo Domingo, Santiago y Baní, entre otras provincias del país.

Los poetas participantes y el Comité Organizador, reunidos el día de clausura en San José de las Matas, Santiago, y luego de recorrer los espacios operativos y conocer la importancia del trabajo de conservación naturalque lleva a cabo el Plan Sierra, como alianza público-privada, decidieron adoptar una proclama con visión ecológica integral, que expresa preocupaciones y esperanzas, tanto en lo relativo al ecosistema como al sociosistema de la vida serrana.

Tomando en consideración las consecuencias que acarrea la crisis climática para el planeta, que ha traído como efecto grandes sequías, desaparición de ríos y lagos, lluvias torrenciales y otros fenómenos que han alterado el ciclo normal de las estaciones y una más peligrosa temporada de huracanes en la región. A ello se suma la secuela de la deforestación, producida por la intervención humana, y sus consecuentes trastornos en la biodiversidad y en la conservación de suelos y aguas para la producción misma y para el consumo humano.

Asimismo, prestando la debida importancia a los trastornos provocados por un modelo económico global que descansa en combustibles fósiles, que a su vez emiten gases contaminantes a la atmósfera generando el calentamiento global; como también por la dramática condición de los océanos y mares debido al exceso de desechos sólidos derivados del consumismo delirante en el estilo de vida actual. Por estas y otras razones afines los poetas enarbolaron en San José de las Matas una proclama de carácter ecológico, convirtiendo la poesía, forma superior de la conciencia humana y del lenguaje estético, en una actividad promotora de las capacidades adaptativas de las personas y las sociedades a las tensiones derivadas de la crisis ambiental.

La proclama demanda un mayor compromiso de los Estados, empresas, sectores sociales y organizaciones de la sociedad civil en defender y cumplir los acuerdos internacionales y las normativas locales que procuran hacer realidad los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y los términos contenidos en los pactos de Kyoto y París, que aspiran a un mundo más equitativo, solidario, medioambientalmente sano y habitable para las presentes y futuras generaciones.

Demandaron, también, implementar un sistema de consecuencias, a la luz del derecho internacional, para conjurar las causas que generan estos males medioambientales y aplicar sanciones. De igual modo, reclamaron la enseñanza de la educación ambiental en las escuelas y en el hogar, a fin de crear una nueva generación, los nativos medioambientales, defensores de los recursos naturales y del futuro posible.

La crisis climática, por la magnitud, intensidad y escala de sus consecuencias desafía a la humanidad a repensar el mundo y a repensarse a sí misma, a reformular sus imaginarios y a redefinir sus acciones y creaciones en todos los ámbitos, especialmente, en la producción económica.

La crisis ambiental es crisis de la sociedad, la política, la economía, la cultura. En su origen se hallan representaciones y prácticas sociales excluyentes, estilos de vida que, con frecuencia, conducen a formas de inestabilidad ambiental e injusticia social. La poesía es consustancial a la vida y al futuro humano. De ahí su profundo compromiso con la naturaleza y la cultura. En definitiva, antes que un arma, la poesía es un alma, una conciencia sensible cargada de futuro.

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