Opinión

Ser economista hoy: retos para una profesión llamada a liderar el cambio


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Por: Edita Rodríguez

Cada 18 de julio conmemoramos el Día Nacional del Economista, una fecha que invita a reconocer el aporte de quienes estudian, interpretan y proponen soluciones para los grandes desafíos económicos y sociales del país. Sin embargo, más que una celebración, esta efeméride debería convertirse en un espacio de profunda reflexión sobre el papel que estamos desempeñando como profesionales en una sociedad marcada por la incertidumbre, la desigualdad, la transformación tecnológica y la creciente complejidad de las decisiones públicas.

Economía

La economía nunca ha sido una disciplina neutral. Detrás de cada política fiscal, de cada decisión monetaria, de cada reforma tributaria, de cada presupuesto nacional o de cada programa social existe una visión de país. Por ello, el economista no puede limitarse a ser un técnico que procesa datos o elabora modelos. Su responsabilidad también es ética, social y profundamente humana.

En la República Dominicana vivimos un momento en el que los indicadores macroeconómicos suelen mostrar estabilidad y crecimiento, mientras una parte importante de la población continúa enfrentando dificultades para cubrir el costo de la vida, acceder a empleos de calidad o mejorar sus oportunidades de desarrollo. Esa aparente contradicción obliga a los economistas a explicar con mayor claridad qué significan realmente las cifras y cómo estas se traducen —o no— en bienestar para las personas.

No basta con anunciar tasas de crecimiento si estas no se reflejan en mejores salarios, mayor productividad, reducción de la informalidad y disminución de las desigualdades territoriales y sociales. El verdadero éxito económico no puede medirse únicamente por el comportamiento del Producto Interno Bruto o la inflación, sino por la capacidad de la economía para generar prosperidad compartida.

Cada vez es más necesario que la voz de los economistas mantenga su presencia en los grandes debates nacionales. Con frecuencia, el análisis económico ha sido sustituido por opiniones superficiales, intereses políticos o narrativas mediáticas que simplifican problemas complejos, en momentos en que el país necesita análisis rigurosos, evidencia técnica y propuestas responsables.

Un reto de los profesionales de la economía es no caer en el exceso de tecnicismos en las explicaciones, que nos alejan de la ciudadanía. A veces hablamos un lenguaje comprensible para especialistas, pero inaccesible para quienes son, precisamente, los destinatarios de las políticas económicas. Si la sociedad no entiende la economía, difícilmente podrá participar de manera informada en las decisiones que afectan su presente y su futuro.

Economía

Otro desafío importante consiste en fortalecer la independencia intelectual del economista. La credibilidad de la profesión depende de la capacidad para analizar la realidad con objetividad, independientemente de quién ejerza el poder o de los intereses institucionales que puedan existir. La evidencia debe prevalecer sobre la conveniencia política y el rigor científico sobre las posiciones ideológicas.

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