Editorial

Signos alentadores en la pandemia

La población dominicana, como muchas otras de las naciones del mundo, vive momentos de angustia e incertidumbre como consecuencia de los estragos causados por la pandemia del coronavirus. El pro­blema se hace más pesado por la indefinición sobre la fecha término de la pandemia, que no se puede saber por la falta de vacunas y de fármacos efectivos para tratar los crecientes casos de contagios de la enfermedad. Por eso la humanidad sigue estando amenazada por el sorprendente virus del Covid-19.

Esa situación ha modificado la rutina de vida en la cotidianidad, alterando los hábitos de la gente, los cuales han tenido que modificarse en base a los protocolos sanitarios que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado para proteger a la población del contagio y la enfermedad.

En el caso dominicano el abordaje de la pandemia por parte de las autoridades no ha dado aún los frutos deseados, a los fines de que la nación recupere su normalidad y así pueda recuperar su economía y los demás aspectos de la vida social y cultural.

En estos momentos las nuevas autoridades han anunciado un conjunto de medidas para reforzar la capacidad del sistema sanitario, al tiempo de mantener al país en un permanente estado de emergencia, el cual ha sido extendido por otros nuevos 45 días.

Pese al estado de peligrosidad en que transcurre la vida de la gente en medio de la pandemia, la evolución de los contagios y de la tasa de positividad resultante, muestra una tendencia hacia la baja tanto en los casos de contagios, como de la positividad en relación a las pruebas realizadas por día.

En efecto, si tomamos el comportamiento de la pandemia visto sobre los datos levantados para el 25 de julio, para esa fecha se produjeron 2012 casos de contagios con una tasa de positividad de 33.10 %, mientras que para el pasado 26 de agosto el número de casos de contagios fue de 407 con una positividad de 29.64 %.

Esa nueva situación marca una tendencia hacia la baja en ese período, lo que podría interpretarse como una mejoría en los impactos de la pandemia, que de mantenerse en forma consistente, indicaría que el país se encamina hacia un nivel de control de la pandemia que posibilitaría una mayor recuperación de las actividades económicas y sociales.

Ese panorama más optimista también se confirma con el descenso en el nivel de ocupación de las unidades UCI en los centros de salud, descongestionando el funcionamiento de hospitales públicos y clínicas privadas.

Esos signos de mejoría, sin embargo, no deben hacer bajar la guardia de las autoridades y de la propia ciudadanía, las cuales deben arreciar los cuidados en el cumplimiento del protocolo sa­nitario, hasta estar seguros de que la pandemia esté bajo control.

Los planes anunciados por la nueva gestión, en especial respecto a la situación sanitaria y sobre la recuperación turística, deberán por su operatividad, elevar el nivel de seguridad y de percepción de que la nación comenzará a marchar hacia su recuperación y a la nueva normalidad que será un legado de la pandemia del coronavirus tanto aquí y como en el mundo.

¡Respetemos más que nunca el protocolo sanitario!

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