Editorial

Solución sencilla al problema eléctrico

Al pasar una rápida mirada a los grandes problemas nacionales, llegamos a la conclusión de que datan de muchos años atrás y de que se pueden solucionar sin demasiadas complicaciones, siempre que se tome la determinación de resolverlos.

Veamos el ejemplo del problema eléctrico.

Se empieza a resolver con que todos paguen lo consumido y que lo producido o comercializado se venda a precios justos.

En otras palabras, que los ciudadanos paguen a las empresas distribuidoras (EDE) y que estas les paguen a los generadores.

El costo de producción de una planta eléctrica se puede determinar con facilidad, incluyendo los costos financieros, por lo que con cada empresa se puede contratar el precio de venta de la electricidad a las distribuidoras y garantizar márgenes de beneficio acorde a los estándares internacionales.

¿Luce sencillo?

Así no habría que destinar cientos de millones de dólares cada año a cubrir el déficit del sector eléctrico y los apagones solo serían por eventualidad.

Ahora bien, esa solución tan simple requiere que quien no pague lo consumido sea debidamente sancionado y que salga del negocio el que cobra sobreprecios o quiere tener ganancias exorbitantes.

Las inversiones para nueva generación llegarán sin problemas si se garantizan márgenes de rentabilidad adecuados, estabilidad y que lo consumido se pagará en el tiempo oportuno.

El Gobierno, que por ser dueño de las EDE es casi cliente único, puede dirigir el plan de expansión, pues les podría decir a las empresas que instalen una planta de equis capacidad que genere con tal o cual tipo de combustible.

Se ve muy sencillo.

Lo difícil, casi imposible, será poner a pagar al que consume la electricidad, hacer que sea vendida a precios adecuados e impedir los indecentes márgenes de beneficios de las empresas del sector.

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