Editorial

Superar las contradicciones

La complejidad de una próxima consulta electoral significativamente diferente a las anteriores, con multiplicidad de cargos electivos, aspirantes, subdivisiones municipales y novedades tecnológicas no debería estar sometida por añadidura al rechazo inflexible y descalificador a decisiones emanadas de los organismos que dan forma al proceso. Sus resoluciones y fallos podrían ser objetados, si se quiere, con alegatos y solidez de argumentos que permitan reconocerles ante la opinión pública alguna falta de equidad a ser corregida subsiguientemente, sin ruptura de marcos legales. Pero descalificar actos institucionales a partir de sus posibles efectos perjudiciales para alguna de las partes sería ir contra la razón y el derecho.
El país ha marchado con resultados favorables por las fases preparatorias. Las organizaciones políticas han moldeado con reclamos y propuestas las bases en que descansa la construcción de estas consultas populares. Resaltan en la cronología que antecede las urnas los laudos favorables a quienes más contestatarios resultan. Cada vez que ha sido factible conciliar posiciones, la sensatez y el buen juicio han primado, sin que la Junta Central Electoral haya perdido autoridad ni ejercicio de facultades. Sin que omitiera por apatía esfuerzos por perfeccionar el proceso y reducir los márgenes de errores. La observación especializada, independiente, local y externa, están ya en saludable vigencia.

Un virus en propagación

Sin caer en pánico ni exageraciones, el país debe ser consecuente con los riesgos que entraña el coronavirus que ha surgido en China, sorprendiendo a los científicos que ahora estudian su comportamiento para idear controles y prevenciones. Guarda similitudes con formas de transmisión conocidas que suelen derivar en infecciones y graves neumonías. Para esta enfermedad en particular no se ha desarrollado vacuna.
La opción es cuidarse en extremo de contactos con el germen que, demostradamente, puede transmitirse de persona a persona. Sin dejar brecha a la entrada de portadores, la vigilancia en las puertas de ingreso al país debe ser real y efectiva. No de enunciados y teorías para aparentar un celo que en los hechos nadie ve. Debe seguirse el patrón internacional para erigir un tamiz fronterizo contra la propagación.

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