Opinión

Tony Pina, un guerrero periodista que no logró vencer al coronavirus

A pesar de su fogosidad, su decisión siempre resuelta a librar las más aguerridas batallas en los escenarios que fueren necesarios, el destacado periodista Tony Pina no pudo salir a flote de las garras malvadas del coronavirus, un intruso que se aprovechó de sus achaques de salud para sacarlo de este mundo.

De pluma bien cultivada y poseedor de una destreza única para escribir, además de su excelente olfato periodístico, el veterano periodista dedicó su vida al ejercicio del periodismo en República Dominicana, publicó en varios diarios internacionales, y compartió su trayectoria entre la investigación, publicación de libros, la impartición de docencia y su ininterrumpida formación académica.

El coronavirus lo sorprendió en situaciones un tanto precaria de su salud, lo que nunca fue excusa para hacerle rendir hasta retirarse de sus habituales tareas en el periodismo, la docencia y la investigación. En la actualidad y según compartió con quien suscribe, se encontraba en medio de un proceso de investigación acerca del narcotráfico en República Dominicana de lo que escribiría un nuevo libro.

Tony Pina era un hombre de arma a tomar, defensor acérrimo de lo que creía, hacía y asumía, investigador profundo y apasionado del periodismo, actividad a la que dedicó prácticamente toda su vida.

Su dilatado ejercicio y formación académica

 Su ejercicio profesional fue vasto y abarcó la prensa escrita, la radio, televisión y el periodismo de investigación. Trabajó para los diarios el Sol, Hoy, Ultima Hora, El Siglo y El Caribe, destacándose también en el periodismo radial en Radio Noticias HIN, Radio Mil Informando, Noti Tiempo y en Noticiario Popular donde, desde la posición de reportero, llegó a ocupar el cargo de director del noticiario.

Además, laboró para Cadenas de Noticias del canal 37, fue director de prensa de Radio Televisión Dominicana, fundador de la revista Sucesos y periodista investigador de la revista Rumbo.

Trabajó bajo contrato para periódicos de América Latina como el Excélsior, de México, El Mercurio, de Chile y Clarín, de Argentina. También para Radio Caracol de Colombia.

Tony Pina era, sino el único, uno de los pocos periodistas dominicanos con una Maestría en Periodismo Forense, expedido por la Universidad Nacional Autónoma de México, recinto donde también hizo postgrados en Comunicación Estratégica Política- Electoral, así como en Audiovisuales Periodísticos. También hizo postgrado en Periodismo de Investigación en el Instituto Superior de Buenos Aires, Argentina.

En el año 2013 ganó el primer lugar del concurso de Poesías “América aún Escribe”, auspiciado por la Sociedad de Autores de Nicaragua, con su poema “San Pedro de Macorís”. Publicó también el ensayo “El café entró por Panzo”, un relato bibliografiado sobre el origen del café en La Española. En el año 2017 publicó su libro “Crónicas del Crimen”.

En el año 2014 fue declarado “Hijo Adoptivo” por el Ayuntamiento de San Pedro de Macorís. A la hora de su fallecimiento impartía las materias Prensa 1 y Prensa 2 en el Instituto Dominicano de Periodismo (IDP).

Desvelos y críticas a los gremios periodísticos

Tony Pina era un crítico activo de los gremios que organizan a periodistas y trabajadores de la prensa en el país, a cuyos dirigentes no perdonaba que desviaran los propósitos de estos y que siempre prefirieran colocarse de espalda a las necesidades y expectativas de sus membresías, al mismo tiempo, de los fines que dieron origen a dichas entidades.

Sus posiciones y criterios le colocaron de frente a los directivos del CDP 2017-2019, de los que era parte en calidad de secretario general, al grado de que no ejerció las funciones para las que fue votado por los periodistas colegiados.

Acerca de ese episodio publicó un artículo en este diario donde expresaba que “los periodistas dominicanos estamos compelidos, este 6 de septiembre, a elegir nuestros próximos dirigentes, un evento que deberíamos aprovechar para salir de este marasmo en que devino la actual dirección de la entidad, pero también propicia es la ocasión para no volver a ese sindicalismo absurdo y oportunista que se anida en el movimiento Marcelino Vega”.

Fue prominente dirigente de la Asociación de Cronistas Policiales y en la actualidad formaba parte de la dirección nacional del Movimiento Periodístico Dos Generaciones, entidad en la que cifró sus esperanzas de alcanzar un cambio radical tanto en el CDP como en el SNTP, para provecho de sus membresías.

Al partir deja a su esposa María Guerrero, a su madre Olimpia Alcántara y a su hermano José.

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