Opinión

Tormenta solar

Ramón Cáceres Almonte

Es memorable aquel día 28 de agosto de 1859, cuando el astronómico Richard Carrington se percató de que habían aparecido en el Sol enormes manchas. El día 1 de septiembre, se produjo un violento estallido en el Sol. Tan solo 17 horas y 40 minutos después, la eyección cargada de partículas de carga magnética muy intensa procedente de la gigantesca llamarada solar chocó contra el campo magnético terrestre, que no pudo soportar toda la carga: se deformó por completo, dejando pasar esta dañina emisión solar por la parte alta de la atmósfera, provocando las auroras boreales y problemas en la red telegráfica, que ardieron por toda parte. En 1989 en Quebec (Canadá) se quemaron centenares de generadores eléctricos y se fundieron las líneas de alta tensión, lo que provocó que miles de personas se quedaran sin suministro eléctrico durante todo un día. La historia se volvía a repetir en una sociedad cada vez más dependiente de la electricidad.
A partir de aquí se comenzaron a elaborar protocolos por todo el mundo para hacer frente a una hipotética tormenta solar.
El conocimiento científico del Sol también ha aumentado en las últimas décadas. Misiones como Helios, Ulysses, SOHO o Parker Solar Probe , han permitido fotografiar el astro como nunca, orbitar muy cerca del fuego que desprende y conocer más acerca de su vida. Una tormenta geomagnética es una gran perturbación de la magnetosfera de la Tierra que ocurre cuando hay un intercambio de energía procedente del viento solar hacia el entorno espacial que rodea nuestro planeta.
Estas tormentas provienen de variaciones en el viento solar que producen grandes cambios en las corrientes, plasmas y campos en la magnetosfera de la Tierra. Las tormentas más grandes se asocian con eyecciones de masas coronales (EMC) en las que unos mil millones de toneladas de plasma solar, con su campo magnético incluido, llegan a la Tierra. Las EMC proceden de la atmósfera exterior del Sol, que es una zona con campos magnéticos muy fuertes. Al cerrarse, estos campos pueden expulsar materia de forma repentina en una gran explosión.
Las EMC generalmente tardan días en llegar a nuestro planeta, pero se han detectado casos, para las tormentas más intensas, en los que llegan en apenas 18 horas, como pasó en 1859. Los fenómenos violentos en el Sol llegan a la Tierra en forma de radiación electromagnética unos ocho minutos después de producirse el suceso-se hacen visibles-, y en forma de partículas cargadas, y perturbaciones del campo magnético interplanetario arrastrados por el viento solar entre varias horas y unos pocos días después. Esto quiere decir que los fenómenos en el Sol han tenido lugar ocho minutos antes de su observación desde la Tierra, pero queda un periodo de varias horas hasta que las perturbaciones generadas por estos fenómenos solares afecten a la Tierra y puedan producir una tormenta geomagnética. Por tanto, existe la posibilidad de predecir la aparición de una tormenta geomagnética y de adoptar medidas preventivas ante ella, aunque no totalmente, pues nuestra actual tecnología es muy débil frente a este fenómeno.
Los daños según expertos incluyen: un apagón planetario.- dejarían de funcionar, así como la calefacción y el aire acondicionado. Los cajeros automáticos quedarían inservibles y también los sistemas GPS. Las comunicaciones vía satélite, imprescindibles para la actividad diaria, también correrían peligro…la comunicación de las torres de control de aviones colapsaría…Una tormenta o un destello solar se expande o viaja a la velocidad de la luz. En un lapso de ocho minutos llega a la Tierra, es una radiación que podría afectar el campo magnético terrestre.
La transferencia de energía y materia en estas tormentas hacia la Tierra, puede causar problemas con los sistemas de comunicación y con los sistemas eléctricos. Recuerdo que el primer efecto, o sea la llegada de los rayos X y otras radiaciones ionizantes solamente duran 8 minutos en llegar a la Tierra, causando severos daños a la comunicación. Este fenómeno nos afecta directamente, aunque si bien es cierto que los rayos X y gamma, que se expanden por todo el sistema solar, tardan solamente  8 minutos en llegar a la tierra, siendo el campo magnético quien nos protege de las radiaciones, eso no quiere decir, que no nos perjudiquen en  las comunicaciones, o el transporte aéreo al  crear una sobrecarga en las redes eléctricas, originando apagones y daños en los satélites que están en el espacio. La gran pregunta es ; ¿qué pasará si el campo magnético de la tierra, llegara a colapsar por una de estas tormentas solares? Dios nos encuentre confesados…

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