Económicas

Tres jóvenes pasan prueba del “negocio de garaje” a exportar

Santo Domingo, RD.- Con la idea de suplir el mercado local de jugos de frutas tropicales de gran aceptación, dos hermanos jóvenes, dominicanos, se lanzaron al mercado con la venta de jugos fabricados en un área de su casa y se unieron a otro criollo también iniciando en una cocina artesanal alquilada en Estados Unidos y hoy son exportadores hacia Estados Unidos donde sus productos se comercializan en supermercados y grandes plazas como Walmart.

La chinola producida en los campos dominicanos, la guayaba, la carambola, cereza, naranja agria y limones criollos, a los que también añaden jugo de caña, llegan a las tiendas y supermercados con sabor natural,  debido a que desde sus inicios, los tres propietarios de la hoy compañía Jugos Caribe (Gosoba, ubicada en la zona franca industrial de Nigua, San Cristóbal), aplica en sus preparados la tecnología  HPP.

Anna Batlle, su hermano Johann y su amigo Luis, fueron los de la idea de iniciar la comercialización de jugos de frutas. En un área de su casa mantenían las frutas congeladas, mientras su amigo Luis, desde Estados Unidos, fue quien aportó la idea de la tecnología para la preservación del producto ya envasado.

El inicio fue en 2014, muy pequeños, y tres años más tarde se instalan en la zona franca de Nigua. Anna y su hermano comenzaron comprando la materia prima, pulpa de frutas, que congelaban en un área de su casa que era la especie de fábrica, mientras Luis en Estados Unidos tenía alquilada una cocina compartida donde de manera artesanal llenaba los envases de jugo a mano a los que aplicaba la tecnología HPP.

“Iniciamos con el concepto de llevar todas las frutas y sabores dominicanos al mercado americano, eso era nuestro norte. Queríamos hacer esto porque a través de investigaciones nos dimos cuenta que hay una gran cantidad de frutas y vegetales que se desperdician en nuestro país porque no hay mercado para ellos”, afirmó.

Recuerda que la vida de las frutas es corta y si no tienen salida rápida se pueden dañar y por eso buscaron agregar valor para extender la vida útil y aprovechar los mercados extranjeros. En 2017 fue cuando pudieron levantar un Capital y localizarse en la zona franca de Nigua, previo a realizar las pruebas de mercado en Estados Unidos y sin tener todavía las ventas que soportaran la inversión que habían hecho en la fábrica.

Como todos los emprendedores, aprendieron sobre la marcha, con una visión de futuro de que seguirán desarrollándose y buscando nuevas oportunidades en Estados Unidos y el país, pero también la experiencia de mantener la producción para suplir uno de los mercados y de ponerse en pausa para el otro por el impacto de la pandemia.

Antes de la pandemia estaban en todos los supermercados del país y tenían aquí más de 150 puntos de ventas independientes y estaban en fase de prueba en Walmart y otros en USA.

El pasado año 2020 comenzaron a vender una marca privada y adquirieron en septiembre  otra marca con más de 10,000  puntos de ventas en los supermercados de Estados Unidos (WTRLMN WTR) que vendía a Waltmart, Woole  Foods, Target, Costco).

Compraron esa marca por el contexto Covid-19, “y de repente nos encontramos vendiendo en casi todos los supermercados de Estados Unidos a través de esa marca, lo que trajo un cambio total de empresa”.

Actualmente, no cubren toda la demanda  y solo producen un 60% de la demanda del mercado de Estados Unidos, porque no tenían idea de que llegarían a tanto volumen de repente.

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