Editorial

Un asunto muy serio

El Ministerio de Salud Pública ha confirmado el primer caso importado de coronavirus (covid-19), preocupante noticia que debe recibirse sin excesivas dosis de alarma, toda vez que el sistema sanitario ha iniciado el adecuado programa de prevención y abordaje con los mismos estándares de cuidado y calidad que se aplican en otras naciones.

El caso de contagio corresponde a un italiano que llegó al país el 22 de febrero sin síntomas del virus, quien se encuentra recluido en una sala especial del hospital militar Ramón de Lara, de San Isidro, donde también se está a la espera de los resultados de pruebas practicadas a un ciudadano francés con síntomas del mal.

La población debe atender a todas las recomendaciones que emanen de la autoridades, sin hacer caso a rumores ni maledicencias, porque el contagio de ese virus sólo se evita o se controla con un estricto protocolo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los medios de comunicación tienen el deber de no divulgar informaciones falsas, distorsionadas o estrambóticas sobre esa epidemia que ha contagiado a casi 80 mil personas en China y más de seis mil en el resto del mundo, además de causar 2.838 muertes en territorio chino y 87 fuera de ese país.

Desde algunos medios se ha divulgado la especie de que si el conavid-19 llegaba a ingresar al país, médicos y enfermeras abandonarían los hospitales, algo tan insólito que no ha ocurrido en China ni en ninguna parte, como falso también es afirmar que aquí no se aplica el protocolo adecuado para este tipo de emergencia.

El embajador de China, Zhang Run, ha declarado que su gobierno colabora muy estrechamente con autoridades sanitarias dominicanas a las que les ha facilitado los programas de contingencias sanitarias que se aplican en esa nación.
Esa pandemia que ya se registra en 56 países, incluido Estados Unidos, Brasil y San Marino, constituye un peligro muy alto para República Dominicana que ya registra un caso, por lo que se requiere que autoridades sanitarias, Colegio Médico, sociedades especializadas y población aúnen esfuerzos en la dirección de evitar su expansión.

La clase política debería liberar también de trámites propagandísticos al coronavirus, cuyo abordaje ha de estar en el exclusivo fuero del ámbito sanitario, preventivo y educativo, sin afectaciones de versiones alarmistas o noticias falsas, porque se trata de un problema muy serio que debe ser enfrentado con el concurso de toda la sociedad.

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