Editorial

Un crecimiento de doble efecto

Editorial  Hoy

Si la economía dominicana cobra tamaño pero genera su mayor beneficio hacia un lado minoritario del espectro social dejando en su mismo lugar las precariedades y marginación que padece una importante franja poblacional, habría que celebrar el “éxito” con demasiados motivos para llorar. Solo con cambios estructurales e institucionales recomendados por los propios estudiosos de la realidad, el crecimiento estaría acompañado de una distribución homogénea de sus beneficios. El alto PBI sigue siendo incapaz de salvar de extremas necesidades y limitado ascenso social a muchos pobres. El informe al respecto del Programa de Naciones Unidas PNUD refleja que los programas sociales del Gobierno meramente auxilian a los más desposeídos sin propiciar de modo significativo su integración a actividades productivas, educativas y de consumo.

Del bastón de la “solidaridad” sigue dependiendo mucha gente para no caer por completo. La repercusión de las visitas sorpresa, esporádicas y dispersas, no inciden suficientemente para la equidad distributiva o las estadísticas sobre el resultado del crecimiento mostraran un mejor panorama. Fallan las políticas que deben permitir la inclusión en el crecimiento y que el poder celebra gastando gran dinero en publicidad autolaudatoria; y no bastan los paliativos del asistencialismo para equilibrar el bienestar social. Y por lo que dice PISA también falta educar mejor.

Caña y turismo con luz y sombra

Esther Ozuna, la alcaldesa de Guaymate, provincia de La Romana, está satisfecha con la posición geográfica que vincula su localidad a la industria azucarera y a la dinámica turística de la costa oriental sin que falten aspectos contraproducentes: la inmigración haitiana ligada al corte de la caña expandió la población más de la cuenta disparando la prestación de servicios municipales; y la caída de la ocupación hotelera hizo subir el desempleo entre nativos.

Consecuencia para los guaymateros: la basura que en exceso producen y arrojan con poco civismo se queda más tiempo en los espacios urbanos por insuficiencia de equipos para recogerla. Significativamente, se trata de un ayuntamiento que recibe recursos por encima del promedio, los que por lo visto “no alcanzan” y dan vigencia a un mal común en los municipios.

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