Editorial

Un Estado con mucha presencia

La decisión firme de sancionar actos que entren en conflicto con la ley electoral, a lo que ahora se compromete el Ministerio Público, obliga a tomar en cuenta la presencia de recursos estatales a favor de candidaturas oficialistas a través de una profusa exaltación publicitaria a las obras ya logradas o previstas del actual Gobierno. Es visible la falta de equidad que debe caracterizar los procesos electorales verdaderamente democráticos. La retórica oficialista de intención electoral pagada con recursos de la nación que predomina en medios electrónicos sobrepasa como caudal la publicidad ordinaria emitida en favor de específicos candidatos. No se trata, como debería ser, de promocionar e informar institucionalmente sobre el Estado y los servicios que presta a la ciudadanía.

El gasto publicitario procede, incluso, de entidades descentralizadas y autónomas controladas por el Poder Ejecutivo que difunden loas a las ejecutorias oficiales. No se necesita que la propaganda esté abiertamente a favor de candidatos para servir de patrocinio al partido que gobierna sin derecho a actuar como dueño del Estado. La cruzada contra violaciones a la ley Electoral y a la neutralidad en que debe permanecer el Estado en cada competencia partidaria tiene que ser efectiva sobre toda actuación o difusión que conecte la causa de aspirantes a cargos electivos con directrices emanadas del poder. Comprar votos no es lo único ilegal.

Resquicio para acabar con todo

Las leyes que crean zonas protegidas resultan demasiado vulnerables cuando algunos de sus aspectos pueden ser interpretados para dar apariencia legal a ocupaciones destructivas que comienzan en la periferia y sientan precedentes que pueden resultar funestos. Cae en entredicho la intención de mantener el Parque Cotubaná, en la region del Este, fuera del alcance de explotaciones comerciales.
La construccion súbita de un hotel con acciones que aplanaron terrenos antes de que la opinión pública pudiera reaccionar no encaja con las obligaciones que corresponden a las autoridades que la permitieron. Destrozos escudados en silencios y decisiones sumarias de quienes dicen proteger los recursos naturales, pero a base de omisiones que continuamente repercuten contra bosques, valles y acuíferos.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba