Editorial

Un hecho abominable

La violencia tiene muchas caras, una de ellas la delincuencia común, que cuando se desborda lo cubre todo con un manto dañino que suele ser denominado inseguridad, y de la que nadie quiere hacerse cargo.

Una víctima de esta forma de la violencia lo ha sido un hombre que se trasladaba el lunes con su familia desde Barahona a la Capital y una necesidad fisiológica lo llevó a parar en la carretera.

El capitán Richy Sabiel Rubio Reyes fue atacado por sujetos que al parecer merodeaban en la carretera Sánchez y este hecho le costó la vida al oficial frente a su esposa y sus hijas. La Policía Nacional ha dicho que investiga el suceso y nuestra esperanza es la de que lo haga con la debida profesionalidad, pero sin descanso.

Bastante tiene la sociedad con la presión de tener que enfrentar a un enemigo invisible y silencioso; bastante tiene la parte sensata de la población con tener que asistir al desafío cotidiano de las disposiciones inicialmente establecidas para todos, pero que sólo una parte se guarda de cumplirlas de 7:00 de la noche hasta el amanecer.

La dramática escena a la que hemos asistido como espectadores impotentes lleva a la pesadumbre y a una pregunta que es, a la vez, una reflexión: ¿es la delincuencia común de tales proporciones en el país que un hecho fortuito le cuesta la vida a una persona?
La Providencia nos ampare.

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