Editorial

Un hecho de inseguridad

Indudablemente que hay una impresionante inversión, y despliegue de personal extraordinario, al servicio de los planes de la seguridad ciudadana con que cuenta el país, pero dichos planes todavía muestran algunos flancos débiles.

Un hecho, de manera específica, puede servir de ejemplo. Ocurrió con el asalto a dos empleados del “Sistema de Atención a Emergencias y Seguridad” y que comúnmente se denomina “911”.

El hecho ocurrió en el Distrito Nacional, en la avenida Padre Castellanos, mientras ambos asistentes de ese importante servicio a la comunidad realizaban sus tareas inherentes.

Llama la atención que la palabra “Seguridad” forma parte del nombre de la institución; y, precisamente, seguridad faltó en la calle y el lugar donde fueron asaltados los empleados en cuestión. Los involucrados, víctimas del asalto, se desplazaban en un motor.

Ambos, incluida una enfermera, rodaron por el pavimento, fruto de la violencia del acto. Y recibieron heridas en la cabeza y traumas en otras partes de sus cuerpos. Afortunadamente salvaron la vida.

Cada día hay asaltos similares. Esta vez el caso de los empleados del 911 resulta excepcional, tratándose de dos personas que trabajan en una red de seguridad del Estado. De manera que el Ministerio de lo Interior, conjuntamente con las instituciones militares que velan por la seguridad ciudadana, debe reflexionar sobre sus responsabilidades, ya que no pueden darse el lujo de seguir exponiendo de manera flagrante los flancos débiles de su ejecutoria, a plena luz del día.

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