Opinión

Un justo reconocimiento a Gilbert

Por Euri Cabral

El pasado miércoles 18 de mayo se realizó en San Pedro de Macorís un justo reconocimiento al Héroe Nacional Gregorio Urbano Gilbert, con la inauguración de una plaza en su honor y la colocación de su nombre al puerto de esa ciudad.

Con este acto se concluye el programa de actividades de la Comisión de Exaltación a Gilbert, creada por el decreto 8-21, emitido por el presidente Luis Abinader el 14 de enero del 2021, mediante el cual se ordenaba el traslado de Gilbert al Panteón de la Patria y el desarrollo de un programa de actividades en honor al patriota.

Es de justicia expresar un profundo agradecimiento a Jean Luis Rodríguez,  Director General de Autoridad Portuaria Dominicana, entidad responsable del diseño y construcción de la plaza, por su actitud de apoyo y solidaridad con la figura y el ejemplo de Gregorio Urbano Gilbert.

Desde el primer momento en que junto a Juan Pablo Uribe, Presidente de la Comisión Presidencial de Efemérides Patrias , le hicimos una visita a Jean Luis, en enero del año 2021, él mostró un gran apoyo y una entusiasta disposición para que se concretara lo dispuesto por la ley 162-19 de colocar el nombre de Gilbert al puerto de la sultana del Este.

Y fue aún más lejos, pues cuando le dijimos que queríamos que se construyera una plaza en el puerto, para honrar la memoria de Gilbert, de inmediato dio el visto bueno y ordenó que se iniciaran los trámites de lugar para que se construyera en el más breve plazo. El pasado miércoles esa plaza se hizo una hermosa realidad.

Justo en ese lugar, en ese Puerto de San Pedro de Macorís,  Gilbert realizó una de las más extraordinarias acciones de patriotismo que registra la historia dominicana. Enfrentó con una dignidad y firmeza patrióticas, a las tropas estadounidenses de la primera intervención militar a nuestra nación, justo cuando desembarcaban por el puerto de San Pedro.

Desde que se supo que los marines desembarcarían el 10 de enero  de 1917 en Macorís, los movimientos nacionalistas prepararon acciones para enfrentarlos. Gilbert, a pesar de ser un jovencito de solo 17 años, se integró a esos preparativos. Pero a la hora de la verdad, los líderes del movimiento se echaron para atrás.

Cuando Gilbert logró contactar a uno de ellos y le exigió que fueran a enfrentar a los invasores, ese líder le dijo que ya no harían nada porque “todo había cambiado y no habían condiciones para combatir”. Ante eso, Gilbert decidió cumplir con su compromiso con la patria. Se vistió de gala, con sombrero incluido. Fue al almacén donde trabajaba, a escondidas tomó un revólver Smith and Wesson y un cuchillo, y se dirigió al puerto de San Pedro de Macorís, decidido a cumplir con el compromiso ante la historia.

Consciente de las consecuencias de su temerario acto, al llegar al puerto sacó un papel y un lápiz de su bolsillo, y escribió lo siguiente: “Muero, pero muero satisfecho, porque es un acto de protesta contra la invasión de mi patria por tropas extranjeras”.  Colocó el papel en el bolsillo izquierdo de su saco y  preguntó dónde estaban los jefes de las tropas que desembarcaban en ese momento.

Cuando le señalaron quiénes eran los jefes interventores, se dirigió con firmeza y decisión hacia ellos. Ese jovencito de tan solo 17 años, lleno de patriotismo, caminó por el puerto, solo, sin respaldo de nadie, con un pequeño revólver en las manos. Llegó donde estaban los marines y con un grito que tronó de la tierra al cielo dijo: QUE VIVA LA REPUBLICA DOMINICANA. De inmediato empezó a disparar, hiriendo de gravedad a varios militares, entre ellos al jefe las tropas, el oficial C.H. Button, hasta que se le encasquilló el revólver.

Los marines nunca esperaban que alguien los enfrentara, por lo que su respuesta en principios fue muy desorganizada. El efecto sorpresa favoreció a Gilbert y le permitió escabullirse y no ser acribillado por los invasores. Luego de escapar ileso, corrió por todo el pueblo mientras era aclamado por la población, que también estaba molesta por la invasión. Ese día, 10 de enero de 1917, con esa acción, que algunos podrían calificar como una locura, pero que ciertamente fue un increíble acto de amor por la patria, nació el gran patriota y héroe nacional de República Dominicana y de América Latina, Gregorio Urbano Gilbert, quien luego iría a pelear contra los yanquis junto al general Sandino y en abril de 1965 nuevamente enfrentaría, ya con 66 años y enfermo, a las tropas invasoras de Estados Unidos durante la segunda invasión militar estadounidense.

En honor a ese gran patriota, héroe nacional dominicano, se hizo ese acto de justicia al inaugurar una plaza en su honor y colocar su nombre al puerto de San Pedro de Macorís.

 

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