Editorial

Un tema de la agenda pública

Ayer decíamos que hasta ahora, la administración de Luis Abinader se beneficia de la dispersión de las fuerzas opositoras, una en total reflujo y en vía de recomposición y la otra en proceso de construcción, lo que facilita la gobernabilidad.

Sin embargo, la situación generada por la covid-19, y los derivados potenciales por las alzas en los precios del petróleo, las subidas de los materiales de construcción, que ha llevado a la Asociación de Promotores y Constructores de Viviendas del Cibao a paralizar durante seis días los trabajos en reclamo de que cesen esos aumentos; los cambios en los precios internacionales del trigo, el maíz, la harina y el aceite de soya, que impactan la producción de varios artículos de la dieta básica, pueden constituir factores conducentes a inconformidad social, hasta ahora ausente en la agenda del gobierno.

El país ha visto al presidente Luis Abinader centrado en la lucha contra el coronavirus y en devolverlo a la normalidad, lo que ha sido muy valorado por una población vapuleada por la pandemia y las crecientes dificultades generadas por la pérdida de ingresos por desempleo o por la disminución de capacidad adquisitiva.

Hasta ahora los sectores con mayor vocación a la movilidad social se conforman con la política de la persecución de la corrupción y la persistencia de las mujeres progresistas y grupos afines en demandar la aprobación de un Código Penal que incluya las tres causales justificativas del aborto por necesidad o fuerza mayor.

Pero aún los estamentos sociales más vulnerables, que cada día deben salir a las calles a buscar los medios de sustento, solo se expresan con lamentos y críticas soterradas sobre los cambios en los precios de los artículos de primera necesidad. Los subsidios del gobierno a las capas más empobrecidas probablemente no serán suficientes en caso de que la situación se agrave, y esa es una posibilidad.

En la carrera por recuperar la normalidad, devolver las condiciones para que resurjan los empleos, se activen plenamente las actividades productivas y los servicios, incluido el turismo, falta un trecho en el cual la Administración puede encontrar amenazas y desafíos.

Quizás ha llegado la hora de que este tema entre en la agenda del poder público.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba