Una proeza de solo siete años

Analizando noticia con IA…espere un momento
RESUMEN
Ciertas coincidencias históricas no son producto del azar, sino del hilo invisible que conecta las grandes gestas patrióticas con las luchas sociales de nuestro presente. Participé de la conferencia magistral del pasado miércoles 22 de octubre 2026, sobre “El Origen de la Fuerza del Pueblo”, dictada por su secretario general, Antonio Florián y organizada por la Dirección Ejecutiva de la Circunscripción No. 1 de Santiago, que preside mi estimado colega y amigo Hipólito Martínez. Me llamó poderosamente la atención la brillante cronología política expuesta por nuestro querido “Peñita”, que en su lúcida reflexión, estableció una analogía de profundo calado histórico: Situó las raíces conceptuales del nacimiento de la Fuerza del Pueblo en la misma vertiente patriótica y libertaria que dio origen al movimiento secreto La Trinitaria, germen de la independencia nacional dominicana.
La memoria histórica nos recuerda que Juan Pablo Duarte fundó La Trinitaria el 16 de julio de 1838, reuniendo a un puñado de jóvenes comprometidos bajo el sagrado lema de «Dios, Patria y Libertad». Apenas seis años después, desafiando todo pronóstico, falta de recursos y persecuciones sangrientas, aquella sociedad secreta logró independizar la República Dominicana el 27 de febrero de 1844. Guardando las proporciones históricas y los contextos de cada época, la Fuerza del Pueblo asemeja ese récord extraordinario de eficacia y mística organizativa, pues habiendo surgido en la coyuntura de la defensa de la Constitución, se coloca apenas siete años después como la organización mejor posicionada para asumir el turno esperanzador de gobernar el país a partir del año 2028.
El nacimiento de la Fuerza del Pueblo, formalizado entre el 17 y el 20 de octubre de 2019, no provino de la comodidad del poder gubernamental ni de la burocracia estatal, sino del acto valiente de romper con esquemas agotados para defender la democracia. Bajo la conducción experimentada del expresidente Leonel Fernández y la encomiable coherencia y generosidad histórica de Antonio Florián, quien facilitó la integración y la plataforma legal del antiguo Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD), y la naciente organización emprendió una travesía que muchos consideraban inviable. Edificar una estructura política de masas a partir de la nada constituyó un reto titánico que requirió trabajo incesante, visión estratégica y un profundo patriotismo.
Los datos fríos de los procesos electorales ratifican la dimensión meteórica de este crecimiento. En las elecciones presidenciales extraordinarias de 2020, con apenas cinco meses de constitución y habiendo obtenido su reconocimiento formal pocos meses antes, la organización alcanzó un 5.7% de los votos, escalando de manera inédita desde la casilla número 18 al tercer lugar del sistema político nacional. Tan solo cuatro años más tarde, en las elecciones generales de mayo de 2024, la Fuerza del Pueblo demostró su extraordinaria madurez al superar los 1.2 millones de votos, equivalentes al 30% del electorado. Este salto cuantitativo superior al 240%, consolidó al partido en forma indiscutible como la segunda fuerza política de la nación y el principal partido de oposición, conquistando plazas senatoriales de altísimo valor estratégico como el Distrito Nacional, San Juan y La Romana.
Al día de hoy, la Fuerza del Pueblo despliega una firme representación territorial que abarca las 32 provincias, los 162 municipios y los 270 distritos municipales de la República Dominicana, además de contar con estructuras consolidadas en las tres seccionales Establecer la imagen destacadadel exterior. Detrás del color verde de la esperanza y el símbolo de la flor de cayena, se encuentra una militancia activa y comprometida que supera los dos millones de dominicanos.
Tal como La Trinitaria canalizó los anhelos de autodeterminación inspirándose en el idealismo duartiano, la Fuerza del Pueblo asume con orgullo los principios éticos de los Padres de la Patria, la vasta obra del profesor Juan Bosch y el ejemplo combativo del Movimiento 14 de Junio. A través de sus congresos ordinarios e institucionales, el partido ha apostado decididamente por la formación ideológica, la inclusión de las mujeres, la juventud y la profesionalización del ejercicio político.
Construir en un plazo de solo siete años un partido de masas, institucionalizado, moderno y con vocación real de poder, representa una proeza política sin precedentes en la historia reciente de la nación. Frente a los grandes desafíos socioeconómicos que aquejan a la sociedad, la Fuerza del Pueblo no es solo una opción electoral; es el proyecto de unidad nacional que encarna la estabilidad, la justicia social y el desarrollo sostenible. La meta hacia el 2028 se vislumbra como la concreción natural de este esfuerzo colectivo, donde el país finalmente abra sus puertas a un gobierno guiado por la experiencia, la visión de futuro y la inquebrantable fuerza de su pueblo.






