Editorial

Unidad nacional

El Presidente Abinader inició ayer el proceso de diálogo con los líderes políticos de cara a lograr una visión y una estrategia compartida y de unidad nacional, en primer lugar contra la pandemia del Covid-19. Ese propósito fue formulado por el presidente en los tiempos de campaña y ahora lo retoma desde la presidencia.

La unidad de todos los sectores nacionales para hacer más efectivas las medidas contra la terrible enfermedad que abate la vida de la nación y que destruye la institucionalidad económica del país, es una necesidad aún perentoria, luego de siete meses de acciones que no han surtido los efectos deseados de controlar la pandemia y los daños que está causando a la vida nacional.

Es necesario y pertinente el logro de esa unidad nacional para elevar la efectividad de la estrategia de combate contra el Covid. Esa estrategia debe reafirmarse y/o reformularse, desde las medidas del protocolo sanitario, hasta las medidas restrictivas, las cuales deben aplicarse con mayor rigor de parte de la autoridad sanitaria y de seguridad interior del Estado.

El Covid no puede permanecer evolucionando como hasta ahora, sobre todo porque hay experiencias de otros países de la región que han sido más efectivos en su combate, los cuales deben ser asumidos como referencias. Tenemos que aprender de los más eficientes.

Pero para que el país retome una estrategia más eficaz contra el Covid, es condición necesaria la unidad de todos los sectores políticos, económicos y sociales, para que todos empujemos en la misma dirección que ha de ser controlar y detener el contagio de la enfermedad, de modo que la letalidad descienda junto con la tasa de positividad del contagio.

En ese propósito común le cabe al Presidente y hace bien con iniciar el diálogo nacional, promover el consenso, en un tema que es de interés de todos, para que la nación retome el camino de su recuperación y norma­lización.

¡La unidad de todos es im­prescindible contra el Covid!

Otros consensos

Ese proceso de diálogo nacional debe servir de base para otros acuerdos, como son el Pacto Eléctrico, la Reforma Fiscal, y la reciente Ley de las Alianzas Público-Privadas, instrumento jurídico que debería lograr la recuperación del rol del sector empresarial nacional e internacional tal como se intentó desde los años 60 para desarrollar al país a partir del fomento de la iniciativa privada, siendo el Estado un estimulador y regulador del sector privado.

Ha sido un error y un retroceso la privatización de la función pública, así como la conversión de la política como negocio para la movilidad social. La movilidad social debe buscarse mediante el “libre mercado” regulado por el espíritu desarrollista y humanista del Estado.

De igual manera el inicio del diálogo nacional pudiera servir de marco consensual para acordar la reconformación de la nueva Junta Central Electoral y de la Cámara de Cuentas, organismos cuya composición es determinada por el Senado de la República.

En ese orden se debe procurar que se aplique la fórmula de una composición sobre la base de ciudadanos independientes, comprometidos con la institucionalidad democrática pero sin filiación partidaria, de modo que no respondan a intereses partidarios particulares.

¡Aprovechemos la unidad para fortalecer la institucionalidad!

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